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Capítulo 1 de 7 · 6 min de lectura

El niño que ardía despacio

En la academia de Urza, un aprendiz bromista queda atrapado en una burbuja de tiempo con la ropa en llamas. Cuando lo sacan, han pasado veinte años.

En la isla de Tolaria, el mar sonaba distinto según la hora. Por la mañana era un rumor suave contra las rocas. Por la tarde, cuando el viento giraba, traía el olor de los talleres: aceite, metal caliente, tinta. Y por la noche, si uno se asomaba a las ventanas de la academia, se veían luces encendidas en salas donde nadie debería estar despierto.

Casi siempre eran las de Teferi.

Había llegado desde Zhalfir, un reino rico del continente de Jamuraa, siendo un crío flaco de ojos rápidos y sonrisa de quien acaba de esconder algo. Lo había traído el propio fundador de la academia, un hombre del que todos hablaban en voz baja: Urza, el artífice, el que había sobrevivido a una guerra de hace miles de años y ya no era del todo humano. Urza no buscaba alumnos simpáticos. Buscaba talento. Y aquel niño tenía tanto que daba miedo.

Academia tolariana

The academy worked with time

— until time ran out.

Una isla entera dedicada a una sola obsesión: estar preparados.

Academia tolarianaTolarian Academy

El peor alumno brillante

Teferi era, a la vez, el mejor y el peor estudiante de Tolaria.

El mejor, porque entendía en una tarde lo que a otros les costaba un año. El peor, porque se aburría. Y un aprendiz de mago aburrido es un peligro. Cambiaba de sitio los libros de la biblioteca con un hechizo para ver cuánto tardaban los maestros en notarlo. Hacía que el agua de las jarras hirviera justo cuando alguien iba a beber. Una vez llenó de ranas el despacho de Barrin, el maestro mago que dirigía la academia en el día a día, y se pasó una semana entera fregando suelos como castigo.

—Tienes la cabeza más rápida que he visto en esta isla —le dijo Barrin, mientras le daba el cubo—. Y la usas para tonterías.

—Las tonterías son las que salen bien a la primera, maestro.

Barrin no se rio. Pero tampoco le quitó el ojo de encima, y con los años se convirtió en lo más parecido a un padre que Teferi tuvo en aquella isla.

Barrin, mago experto

"Knowledge is no more expensive than ignorance, and at least as satisfying."

— Barrin, master wizard

Severo, cansado y justo. El único que sabía cuándo regañar a Teferi y cuándo dejarle volar.

Barrin, mago expertoBarrin, Master Wizard

Una niña de fuego y un gólem de plata

Teferi no estaba solo en sus travesuras. Su mejor amiga era Jhoira, una chica del pueblo ghitu, de las montañas volcánicas de Shiv, con las manos siempre manchadas de grasa y una paciencia infinita para desmontar cualquier cosa. Si Teferi era la chispa, Jhoira era el mecanismo. Él tenía ideas; ella sabía cómo hacer que funcionaran.

Y luego estaba Karn.

Karn era un gólem de plata construido por Urza. Enorme, pesado, con una voz grave y una forma de hablar lenta y cuidadosa, como si temiera romper las palabras. Era capaz de sentir, aunque a veces no sabía qué hacer con lo que sentía. Los alumnos le tenían un poco de miedo. Teferi no. Teferi le preguntaba cosas absurdas solo para oírle pensar, y Jhoira le enseñaba a reír.

Jhoira de los ghitu

La amiga que nunca dejó de buscarle, ni siquiera cuando el tiempo se rompió.

Jhoira de los ghituJhoira of the Ghitu

Los tres se volvieron inseparables. Nadie en Tolaria podía imaginar todavía que los tres vivirían siglos, que los tres cambiarían el destino de Dominaria y que, mucho tiempo después, seguirían llamándose amigos.

Karn, gólem de plata

Un gólem que aprendió a querer en una isla de experimentos.

Karn, gólem de plataKarn, Silver Golem

La máquina del tiempo

Tolaria escondía un secreto. En sus sótanos, Urza trabajaba en algo que ningún artífice había logrado: viajar en el tiempo. Su objetivo, como siempre, era Pirexia, el mundo de máquinas que llevaba milenios amenazando Dominaria. Si podía volver al pasado, quizá podría cambiar la guerra antes de que empezara.

Karn era la única criatura capaz de soportar aquellos viajes. Su cuerpo de plata no se deshacía en los saltos.

Lo que pasó después se ha contado de muchas formas, y ni siquiera los que estuvieron allí lo recuerdan igual. Hubo un ataque pirexiano contra la isla. Hubo muertos. Hubo un salto de Karn hacia atrás para impedirlo. Y hubo, al final, una explosión: la máquina reventó, y el tiempo de Tolaria se hizo pedazos.

La isla quedó llena de burbujas. Zonas donde los días pasaban en minutos, y zonas donde un minuto duraba años. Los árboles crecían y morían en una sola tarde en algunos rincones. En otros, una gaviota seguía colgada en el aire, a medio aletear, desde hacía semanas.

El niño que ardía despacio

Teferi estaba en el peor sitio posible.

Cuando la explosión lo alcanzó, su ropa se había prendido. Y la burbuja que lo envolvió era de tiempo lento: muy lento. Desde fuera se le veía inmóvil, con la boca abierta en un grito que no terminaba nunca y las llamas congeladas sobre la túnica.

Jhoira fue la primera en encontrarlo. Le lanzó una manta empapada, con todas sus fuerzas, y la manta entró en la burbuja… y se quedó flotando, a un palmo del cuerpo de su amigo. Iba a tardar años en tocarle.

Jhoira no se rindió. Ni Barrin. Ni Karn. La academia se reconstruyó a su alrededor, llegaron alumnos nuevos, los viejos se marcharon. Y Jhoira, ya mujer, siguió estudiando aquella burbuja día tras día hasta diseñar una máquina que usaba el agua de la isla para abrir una puerta en el tiempo detenido.

Rayne, canciller de la Academia

Mientras unos lloraban a sus alumnos, otros mantuvieron la academia en pie.

Rayne, canciller de la AcademiaRayne, Academy Chancellor

Fueron Karn y Urza quienes cruzaron. Lo cogieron por los brazos y tiraron.

Para Teferi fue un instante: el calor, el miedo, una manta mojada que por fin le cubría, y unas manos de metal que lo sacaban de un tirón. Abrió los ojos en el suelo, tosiendo, con la ropa humeando.

Y la cara que lo miraba era la de Jhoira. Pero no la Jhoira que él recordaba. Era una mujer adulta. Detrás de ella, Barrin tenía canas.

—¿Cuánto…? —consiguió decir.

Nadie quiso responder del todo. Fuera de la burbuja habían pasado cerca de veinte años. Sus compañeros de clase eran adultos, algunos habían muerto, otros se habían ido. Él seguía siendo un chaval que, para su cuerpo, acababa de quemarse la manga.

Lo que el tiempo le enseñó

Le costó mucho volver a ser él. Durante meses dormía mal, se despertaba buscando un fuego que ya no existía y se quedaba mirando los relojes de la academia con una mezcla de odio y fascinación. Karn se sentaba a su lado en silencio. Jhoira le traía piezas rotas para que se distrajera arreglándolas. Poco a poco, el bromista volvió.

Pero algo había cambiado para siempre.

Teferi había estado dentro del tiempo. No como quien lo estudia en un libro, sino como quien se ahoga en él. Sabía, de una forma que ningún otro mago de Tolaria podía entender, que el tiempo no era una línea, sino un río con corrientes, remansos y remolinos. Y que, si uno tenía el valor y la cabeza suficientes, podía meter la mano en el agua.

Urza también lo notó. Lo miraba como miraba a sus mejores artefactos: con interés, sin ternura.

Urza, Señor Gran Artífice

Urza no salvó a Teferi por cariño. Lo salvó porque le era útil. Teferi tardó años en entender la diferencia.

Urza, Señor Gran ArtíficeUrza, Lord High Artificer

Teferi lo admiraba y le tenía miedo a partes iguales. Muchos años después diría que hablar con Urza era como hablar con una tormenta: podías aprender mucho de ella, pero nunca debías olvidar que no le importaba si te mataba.

Aquel niño que había ardido despacio iba a dedicar su vida entera a dominar el tiempo. Y un día usaría ese poder contra los planes del propio Urza.

El enemigo detrás de todoYawgmoth: el padre de PirexiaTolaria existía por una sola razón: prepararse para Pirexia. Conoce al dios de las máquinas que Urza llevaba milenios esperando.

Fin del capítulo 1

Siguiente · Capítulo 2El mago real de ZhalfirTeferi vuelve a su reino, enciende su chispa por accidente y descubre lo fácil que es esconder algo del tiempo… y lo caro que sale.Seguir leyendo →

En esta historia: TeferiUrzaKarnJaya BallardNicol BolasFreyaliseLiliana VessGideon JuraJace BelerenKayaElesh NornAjani Goldmane