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Personaje

Ajani Goldmane

El leonino blanco que empezó buscando venganza y acabó siendo el sanador del Multiverso.

De: TherosKaladeshRavnicaDominariaPirexiaTarkirArcavios

Ajani Melena Dorada

Hay planeswalkers que entran en la historia dando un portazo. Ajani Goldmane entró sin hacer ruido, con un hacha de doble filo al hombro y una pregunta que no le dejaba dormir: ¿quién había matado a su hermano? Con los años, aquel leonino blanco de mirada triste se convirtió en algo muy distinto a un vengador. Se convirtió en la persona a la que todos acuden cuando hay que curar heridas, recoger los pedazos y empezar de nuevo.

El sanador con hacha

Ajani es un nacatl, un hombre león, y su magia es sobre todo blanca, con toques de verde y de rojo según la época. La blanca es la de la manada: proteger, sanar, hacer más fuertes a los que luchan a su lado. La verde es la del instinto y la naturaleza salvaje de su tierra. La roja es la de la rabia, la que lo empujó al principio de su viaje y que, con el tiempo, aprendió a dejar en el fondo del cajón.

Es paciente, tranquilo y con una calma que a veces desespera a sus compañeros. Cuando todos quieren atacar, él pregunta si de verdad están preparados. Cuando alguien cae, es el primero en arrodillarse a su lado. Y lleva siempre consigo una pena antigua, la de quien ha perdido a su familia y sabe lo que cuesta volver a fiarse de alguien.

Ajani Melena Dorada

Su primera carta: un leonino que hacía mejores a todos los que tenía alrededor. Así sigue siendo.

Ajani Melena DoradaAjani Goldmane

El cachorro blanco de Naya

Ajani nació en Naya, una de las cinco esquirlas en que estaba partido el plano de Alara, un mundo de selvas enormes y bestias gigantescas. Nació albino, con el pelaje blanco como la nieve, y su manada lo tomó por un mal presagio. Lo trataron como a un apestado. Solo su hermano mayor, Jazal, lo defendió siempre, y cuando Jazal se convirtió en el jefe de la manada, Ajani tuvo por fin un sitio en el mundo.

Le duró poco. Una noche, unas criaturas de pesadilla invocadas por alguien atacaron el campamento, y cuando Ajani llegó, su hermano ya estaba muerto. El dolor fue tan grande que encendió su chispa. Al principio solo quería encontrar al culpable, y en esa búsqueda se cruzó con un joven Sarkhan Vol, que lo guió en sus primeros pasos como planeswalker, y con Elspeth Tirel, una caballera que lo cuidó cuando llegó medio muerto a otra esquirla.

Ajani, paria de los nacatl

El cachorro al que nadie quería en la manada, y el único hermano que lo defendió.

Ajani, paria de los nacatlAjani, Nacatl Pariah

Siguiendo el rastro de la muerte de Jazal llegó hasta el verdadero culpable de que Alara se estuviera recomponiendo a la fuerza: Nicol Bolas. El dragón quería beberse la energía de aquel mundo al reunirse sus pedazos. Ajani, que no era rival para él en fuerza, le cortó el suministro de maná en el momento justo y le devolvió el golpe con su propia magia. Bolas tuvo que marcharse de Alara. Pocos pueden decir algo así.

Ajani Vengativo

La época de la rabia: el leonino que fue a por el asesino de su hermano y acabó plantándole cara a un dragón.

Ajani VengativoAjani Vengeant

El dragón de AlaraUgin y Nicol Bolas: dos dragones, un mismo huevoAjani le aguó la fiesta a Nicol Bolas en Alara. Aquí se cuenta quién era de verdad aquel dragón y cuánto tiempo llevaba jugando con los mundos.

De Theros a la Guardia

Después de Alara, Ajani buscó a su amiga Elspeth y la siguió hasta Theros, el plano de los dioses griegos. Allí la vio convertirse en campeona de Heliod, derrotar a un sátiro que se había hecho dios y caer después traicionada por el propio Heliod. Ajani tuvo que dejar atrás su cuerpo y se llevó su capa como único recuerdo. Durante un tiempo se quedó en Theros con los leoninos, que no adoran a los dioses, y sembró entre ellos una idea peligrosa: que los mortales no le deben nada a quien los traiciona.

Ajani, mentor de héroes

Theros le enseñó que un buen maestro vale más que un dios caprichoso.

Ajani, mentor de héroesAjani, Mentor of Heroes

Más tarde pasó por Kamigawa, donde su amiga Tamiyo le dio cobijo y le habló de un tal Tezzeret. Siguiendo esa pista llegó a Kaladesh, justo cuando estallaba la revuelta de los Renegados. Ajani hizo lo que mejor sabe: atender a los heridos, mantener unido al grupo y pelear cuando no quedaba más remedio. Allí conoció de cerca a la Guardia y, cuando la revuelta triunfó, juró unirse a ella.

Ajani implacable

En Kaladesh, entre inventores y rebeldes, el sanador encontró un nuevo equipo.

Ajani implacableAjani Unyielding

Su sitio dentro de la Guardia fue el del hermano mayor sensato. Cuando algunos quisieron lanzarse contra Bolas en Amonkhet sin pensarlo dos veces, él se opuso y se dedicó a reunir aliados. En la Guerra de la Chispa, en Ravnica, fue él quien llamó a planeswalkers como Tamiyo o Kiora y, mientras los demás buscaban derribar al dragón, Ajani se ocupó de algo menos vistoso: sacar a los civiles de las calles y protegerlos de los Eternos.

Ajani, el de Corazón Grande

Ravnica en llamas, y el leonino ocupado en lo de siempre: que nadie se quedara atrás.

Ajani, el de Corazón GrandeAjani, the Greathearted

El durmiente de Sheoldred

Lo peor de la vida de Ajani llegó en Dominaria. Sin que él mismo lo supiera, los pirexianos de Sheoldred lo habían compleado y lo habían convertido en un agente durmiente. Durante una batalla contra los invasores, Karn sacó el Sílex, el arma capaz de acabar con Pirexia, y algo despertó dentro de Ajani. Se volvió contra sus amigos, mató a la piromante Jaya Ballard y arrastró a Karn hasta Nueva Pirexia.

Ajani, Sleeper Agent

El aliado más fiel, convertido en el arma más cruel.

Ajani, Sleeper Agent

Compleado, Ajani encontró algo que llevaba toda la vida buscando: una manada que no lo rechazaba. Pirexia le prometía que todos serían iguales, sin diferencias ni marginados. Durante la invasión ayudó a corromper a los dioses de Theros, el mismo plano donde había llorado a Elspeth. Es una de las caídas más tristes de toda la historia de Magic, precisamente porque nace de su mayor virtud.

La caída de AjaniLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornCómo Pirexia convirtió a los héroes del Multiverso en sus armas, y lo que costó recuperarlos.

Amigos, deudas y un dragón

Cuando la invasión fue derrotada, Ajani se libró del aceite y, a diferencia de muchos otros, conservó su chispa. Pero no salió entero: cargaba con la muerte de Jaya y con todo lo que había hecho. Decidió que la única forma de vivir con ello era reparar lo que pudiera, mundo por mundo.

Sus relaciones dicen mucho de él. Elspeth es su amiga más antigua, casi una hermana. Sarkhan Vol, su primer guía entre los planos, acabó siendo una herida abierta. Chandra Nalaar es su compañera de batallas desde Kaladesh, y Karn y Teferi, viejos aliados con los que comparte el recuerdo amargo de lo que ocurrió en Dominaria. Nicol Bolas, por supuesto, es su enemigo de siempre.

En Tarkir volvió a cruzarse con todos ellos a la vez. Llegó para avisar a los clanes de lo que tramaba Sarkhan, salvó a Narset de las fauces de un dragón y, en el último momento, le habló a su viejo maestro para intentar devolverle la cordura. No lo consiguió del todo, pero ganó el tiempo justo para que llegara Ugin.

Dónde está ahora

En la etapa más reciente, Ajani se ha convertido en una especie de protector de los más jóvenes. Rescató a un grupo de estudiantes de Strixhaven perdidos en Lorwyn, fue quien le contó a Liliana Vess que Bolas volvía a estar libre y acabó como consejero del colegio Lorehold, en Arcavios. Allí se reencontró con una Chandra que no parecía ella misma, se peleó con ella para frenarla y luego la cuidó hasta que se recuperó.

Juntos se enfrentaron después al Teórico, la versión rota de Jace Beleren que quería sustituir el Multiverso por una copia. Ajani perdió la batalla de las palabras, literalmente, porque el Teórico le cambió la voz por un idioma que ni él entendía, pero siguió luchando hasta el final y salió de allí vivo. La historia oficial lo deja en pie, con su chispa y con la misma costumbre de siempre: estar donde alguien necesita una mano.

Su compañera de batallasChandra Nalaar: la llama de KaladeshAjani la conoció en plena revuelta de Kaladesh y años después tuvo que salvarla de sí misma. Esta es la vida de Chandra.

Sus relaciones

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Sus historias

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