Hay planeswalkers que cruzan el Multiverso buscando poder, conocimiento o venganza. Gideon Jura lo cruzaba buscando a alguien a quien proteger. Era fuerte, disciplinado y bastante cabezota, pero lo que de verdad lo definía era una costumbre que nunca supo quitarse: ponerse delante. Delante de un amigo, delante de un desconocido, delante de un ejército si hacía falta.
El hombre que se ponía delante
Su magia era blanca hasta la médula. Podía volver su piel tan dura como el metal, hasta el punto de que las espadas rebotaban y el fuego resbalaba sobre él sin dejar marca. Luchaba con el sural, un arma rara hecha de varias hojas flexibles que se movían como un látigo de acero y le permitían mantener a raya a muchos enemigos a la vez. No era un arma para matar deprisa. Era un arma para que nadie pasara.
Detrás de esa coraza había un hombre sencillo, con un sentido del humor un poco torpe y una fe enorme en los demás. Creía en la ley, en el trabajo en equipo y en que casi todo el mundo merece una segunda oportunidad. Sus compañeros se burlaban de él por eso. Luego, cuando las cosas se ponían feas, era a él a quien buscaban con la mirada.
Su primera carta ya lo decía todo: un soldado que obliga a los enemigos a ir a por él.
Un ladrón llamado Kytheon
Antes de llamarse Gideon se llamó Kytheon Iora, y nació en Akros, una ciudad de piedra de Theros, el plano donde los dioses viven en el cielo estrellado de Nyx y bajan de vez en cuando a meter las manos en los asuntos de los mortales. Kytheon creció en los barrios bajos, sin padres y sin escudo, al frente de una pandilla de críos que robaba a los ricos para repartir entre los pobres. Los llamaban los Irregulares.
Lo detuvieron, claro. En la prisión de Kolophon, un alcaide llamado Hixus vio en aquel chico rabioso algo que valía la pena y le enseñó disciplina, a luchar con cabeza y, sobre todo, a protegerse a sí mismo y a quien tuviera al lado. Kytheon salió de allí convertido en defensor de la ciudad que antes saqueaba.
Un chico de los tejados de Akros con más valor que sentido común.
Kytheon, héroe de AkrosKytheon, Hero of Akros
Su gran día acabó siendo su peor tragedia. Con la ayuda de Heliod, el dios del sol, derribó a un titán enviado por Erebos, el dios de los muertos. Y, crecido por la victoria, lanzó la lanza divina contra el propio Erebos. El dios la desvió sin esfuerzo y el arma cayó sobre sus amigos. En medio de ese dolor imposible despertó su chispa, y Theros se le escapó de debajo de los pies. Todo esto, y lo que vino después, se cuenta con calma en su propia historia.
Su historia completaGideon Jura: el escudo de los demásDe los tejados de Akros a las calles en llamas de Ravnica: la vida entera del soldado que no sabía dejar a nadie atrás.De Bant a la Guardia
El primer mundo que pisó fue Bant, un plano de caballeros y ángeles, y allí, incapaz de cargar con su propio nombre, empezó a llamarse Gideon. Después recaló en Regatha, donde sirvió a una orden religiosa obsesionada con la ley. Su primer encargo de verdad fue perseguir a una joven piromante fugitiva que tenía la ciudad en vilo: Chandra Nalaar. Aquella persecución acabó en una alianza a regañadientes y, con los años, en una de las amistades más sólidas del Multiverso.
Pasó una temporada en Ravnica, trabajando codo con codo con los soldados del gremio Boros, y visitó Zendikar cuando los eldrazi apenas empezaban a despertar. Fue allí, años después, donde encontró su causa. Zendikar se estaba muriendo, y Gideon se plantó en primera línea junto a los supervivientes, conoció a Nissa Revane, convenció a Jace Beleren para que viniera a descifrar el misterio de los hedrones y, tras una trampa del demonio Ob Nixilis, pronunció en voz alta un juramento: no volvería a quedarse de brazos cruzados mientras un mundo sufría. Así nació la Guardia.
En Zendikar dejó de ser un soldado de alquiler y se convirtió en un aliado.
Gideon, aliado de ZendikarGideon, Ally of Zendikar
"Por la justicia y la paz, mantendré la guardia".
Unas pocas palabras dichas en voz alta que acabaron uniendo a media docena de planeswalkers.
Juramento de GideonOath of Gideon
Con la Guardia viajó a Innistrad para enfrentarse a Emrakul, y allí estuvo a punto de perderse en una ilusión que le devolvía a Theros y a sus muertos; fue Liliana Vess quien lo sacó de ella. Ayudó a Chandra en la revuelta de Kaladesh y, después, siguió el rastro de Nicol Bolas hasta Amonkhet, un plano de pruebas sagradas que le recordaba demasiado a su juventud. Se apuntó a las Pruebas, se negó a sacrificar a un compañero cuando un dios se lo exigió y acabó descubriendo que la gloria prometida era una fábrica de soldados muertos para el dragón. La Guardia perdió aquel combate con estrépito.
Un aspirante más en Naktamun, hasta que los dioses lo llamaron por su nombre verdadero.
Gideon de las pruebasGideon of the Trials
En Dominaria se recompuso. Allí recuperó la Hoja Negra, una espada legendaria capaz de herir a seres que nada más podía tocar, y ayudó a derribar al demonio Belzenlok. Con esa arma en la mano llegó a Ravnica para la batalla final.
Una espada antigua para un hombre que, por fin, sabía para qué luchaba.
Amigos, rivales y una nigromante
Gideon era el pegamento de la Guardia. Jace ponía la cabeza, Chandra el fuego, Nissa la voz de los mundos vivos y él la voluntad de seguir adelante cuando nadie más la tenía. Con Chandra tenía una relación casi de hermanos mayores y menores: se peleaban, se gritaban y se perdonaban en la misma tarde. A Jace lo respetaba aunque a veces lo sacara de quicio. En Innistrad hizo buenas migas con la catara Thalia, y en Ravnica luchó junto a Aurelia, la líder angélica del gremio Boros.
Y luego estaba Liliana Vess. Ella lo trataba con un desprecio cariñoso, se reía de su fe y le repetía que el mundo no funcionaba como él creía. Gideon nunca dejó de pensar que se equivocaba, que dentro de aquella nigromante había alguien capaz de elegir el bien. Mucha gente lo tomaba por ingenuo. En Ravnica se vio quién tenía razón.
Sus enemigos fueron pocos pero enormes: Erebos, que le arrebató a sus amigos y lo persiguió en sueños; los titanes eldrazi, y sobre todo Nicol Bolas, el dragón que quiso quedarse con todas las chispas del Multiverso.
El último escudo
Durante la Guerra de la Chispa, Bolas atrapó a decenas de planeswalkers en Ravnica y lanzó contra ellos a su ejército de Eternos, al mando de Liliana. Gideon mató a uno de los dioses de Amonkhet convertidos en esclavos del dragón y, cuando la Guardia decidió que había que detener a Liliana como fuera, fue a buscarla él solo. No la atacó. La miró. Y Liliana se volvió contra su amo.
Bolas quiso castigarla a través del contrato que la ataba a él. Gideon se interpuso, cargó con aquel golpe y se deshizo en polvo dorado. Muchos años antes, en Amonkhet, le habían anunciado que moriría a manos de un ser inmortal. La profecía se cumplió, pero lo que él eligió fue morir protegiendo a otra persona, que era exactamente como había vivido.
Para sorpresa de Liliana, el precio de traicionar a Nicol Bolas no recayó sobre ella.
El último gesto de Gideon fue el mismo de siempre: ponerse delante.
Sacrificio de GideonGideon's Sacrifice
Sus compañeros le hicieron un funeral en Ravnica, y la Guardia, sin él, nunca volvió a ser la misma. Gideon no ha regresado a la historia oficial: su muerte se trató como definitiva, y así se ha mantenido. Lo que queda de él es una huella enorme en todos los que lo conocieron, empezando por Chandra, que tardó mucho en perdonarse por no haber podido salvarlo, y por Liliana, que cargó con esa deuda durante años. Lo que ella hizo con lo que Gideon le regaló es otra historia, y merece la pena.
La deuda de LilianaLiliana Vess: el precio de la eternidadGideon murió para que ella pudiera elegir. Esta es la vida de la mujer por la que lo dio todo.Por qué sigue importando
En un universo lleno de genios, tiranos y dioses caprichosos, Gideon era casi un personaje de otra época: el héroe que no busca nada para sí mismo. Sus cartas siempre lo han reflejado, con planeswalkers que se convierten en criaturas para recibir los golpes y efectos que obligan a los rivales a enfrentarse a él. Pocas veces una mecánica ha contado tan bien quién era alguien.
Si te gustan las historias de redención, de amistad y de gente corriente que se niega a rendirse, la suya es de las que hay que leer entera. Y si te quedas con ganas de más, la vida de su amiga más incendiaria está a un clic.
Su mejor amigaChandra Nalaar: la llama de KaladeshLa piromante a la que Gideon persiguió por media Regatha antes de convertirse en su familia.Sus relaciones
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AliadoJace BelerenLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadaChandra NalaarLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadaNissa RevaneLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadaAureliaLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadaLiliana VessLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadaThaliaLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
EnemigoNicol BolasLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
EnemigoLos titanes eldraziLo cuenta: Los Eldrazi: los titanes del vacío
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Gideon, aliado de ZendikarGideon, Ally of Zendikar

Gideon de las pruebasGideon of the Trials

Sacrificio de GideonGideon's Sacrifice



