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Personaje

Elesh Norn

La gran praetora de Nueva Pirexia, que soñó con unir a todo el Multiverso en un solo himno.

De: MirrodinPirexia

Elesh Norn, Gran Cenobita

Elesh Norn no ruge, no amenaza y casi nunca levanta la voz. Habla con calma, como una madre que explica algo evidente a un niño un poco lento. Y lo que explica es que tú, tal como eres, estás mal hecho. Que la carne es un error. Que la individualidad es una enfermedad. Y que ella, con todo su amor, va a curarte, lo quieras o no.

Quién es

Elesh Norn es la gran praetora de Nueva Pirexia, la líder de la facción blanca y, al final de su historia, la soberana de todo su mundo. Es altísima, pálida, con un rostro de porcelana y una figura que recuerda a una estatua de catedral. Su magia es blanca, pero llevada al extremo: el orden, la unidad y la obediencia convertidos en una fe que no admite disidentes.

Lo que quiere es la perfección, y para ella la perfección tiene un nombre: compleación. Que todos los seres, de todos los mundos, se fundan en un único cuerpo pirexiano que cante con una sola voz. Es la heredera más fiel de la doctrina de Yawgmoth y, a la vez, la que más lejos la llevó: él quiso conquistar un mundo, ella quiso conquistarlos todos.

Elesh Norn, Gran Cenobita

"¡Regocíjense, evangelistas benditos! La gloriosa luz del perfeccionamiento está cerca. Pronto, despertaremos al Multiverso de su letargo".

La gran cenobita: una voz suave que hace arrodillarse a ejércitos enteros.

Elesh Norn, Gran CenobitaElesh Norn, Grand Cenobite

Sus orígenes

La historia de Elesh Norn empieza con una gota. Karn, al crear el mundo de metal de Argentum, llevó dentro sin saberlo un resto de aceite pirexiano. Ese aceite se quedó allí cuando él se marchó, y durante siglos fue extendiéndose por Mirrodin, contagiando el metal y la carne. De esa corrupción lenta nació una nueva Pirexia, sin Yawgmoth, pero con su doctrina grabada en cada célula.

Sus orígenes concretos son oscuros. La historia oficial no ha contado con detalle quién era antes de convertirse en praetora, si es que fue alguien distinto, y conviene no rellenar ese hueco. Lo que sí se sabe es que surgió como cabeza de la Ortodoxia de la Máquina, la facción blanca, la más organizada y la más fanática de las cinco.

Su vida, en orden

Nueva Pirexia tenía cinco praetores, uno por color de maná, y ninguno se fiaba de los demás. Jin-Gitaxias, el azul, buscaba el progreso a cualquier precio. Sheoldred, la negra, gobernaba con el miedo. Urabrask, el rojo, y Vorinclex, el verde, tenían sus propias ideas sobre lo que debía ser Pirexia. Elesh Norn los fue superando a todos con paciencia, alianzas y una seguridad absoluta en su propia razón.

Anexo de Norn

Hasta la arquitectura de su facción está pensada para que nadie avance sin pagar.

Anexo de NornNorn's Annex

Cuando los pirexianos terminaron de conquistar Mirrodin y lo convirtieron en Nueva Pirexia, Elesh Norn salió de esa guerra como la voz más fuerte. Con los años, los demás praetores quedaron por debajo de ella. Sheoldred, que había llevado la amenaza hasta Dominaria llenándola de agentes durmientes, cayó en desgracia tras su fracaso allí. Elesh Norn ya no compartía el poder con nadie.

Elesh Norn, Madre de las Máquinas

Madre de las Máquinas: ya no era una praetora entre cinco, era la única.

Elesh Norn, Madre de las MáquinasElesh Norn, Mother of Machines

Entonces llegó su gran proyecto. Pirexia había aprendido a compleatar a los planeswalkers, a convertir su chispa en un arma, y Elesh Norn reunió a una corte de caminantes caídos: Jace, Nissa, Vraska, Ajani, Nahiri y otros, transformados en servidores de su causa. Un equipo de héroes intentó detenerla atacando Nueva Pirexia, pero la incursión acabó en desastre y entregó a varios de ellos a la compleación.

Director de coro de Norn

Un coro afinado para cantar una sola nota: la suya.

Director de coro de NornNorn's Choirmaster

Con esa fuerza, Elesh Norn lanzó la Marcha de las Máquinas. Un árbol colosal, Realmbreaker, extendió sus raíces de plano en plano y abrió el camino a la invasión. Ravnica, Zendikar, Dominaria, Kaladesh, Innistrad… ningún mundo quedó a salvo. Durante unos días, parecía que el Multiverso entero iba a cantar su himno.

Romperreinos, el Árbol de la Invasión

Un árbol para conquistarlos a todos, con raíces en cada mundo.

Romperreinos, el Árbol de la InvasiónRealmbreaker, the Invasion Tree

Invasión de Nueva Phyrexia

El contraataque: los defensores del Multiverso, en la casa del enemigo.

Invasión de Nueva PhyrexiaInvasion of New Phyrexia

Pero las fuerzas del Multiverso devolvieron el golpe. Los defensores llevaron la guerra al corazón de Nueva Pirexia, Realmbreaker fue derribado y hasta el viejo Jin-Gitaxias se volvió contra ella. Elesh Norn, herida y destrozada, intentó huir. Al final del camino la esperaba Karn, el gólem cuyo aceite había dado origen a su mundo, y esta vez el gólem pacifista no tuvo piedad: la deshizo hasta que no quedó nada de ella. Toda esa guerra, de su primera gota a su caída, la cuenta la web en su gran historia de la invasión.

Su historiaLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornDel aceite de Karn a la Marcha de las Máquinas: el camino que llevó a Pirexia a estar a punto de tragarse el Multiverso entero.

Sus relaciones

Elesh Norn no tenía amigos, solo súbditos y obstáculos. Con los demás praetores, Jin-Gitaxias, Sheoldred, Urabrask y Vorinclex, mantuvo una guerra fría constante que terminó con todos bajo su pie o contra ella. A Yawgmoth lo veneraba como a un padre fundador, pero lo consideraba superado. Y a Karn, el creador involuntario de su mundo, lo miraba con una mezcla extraña de reverencia y desprecio: era una especie de figura sagrada para Pirexia y, al mismo tiempo, alguien a quien había que someter.

Los planeswalkers compleados fueron sus mayores trofeos. Nissa, Jace, Vraska o Nahiri, que en otras historias de la web aparecen como héroes o como figuras trágicas, fueron durante esta guerra instrumentos de Elesh Norn. Gideon, que ya no vivía para verlo, no llegó a enfrentarse a ella; muchos de sus compañeros, sí.

Dónde está ahora

Elesh Norn murió al final de la Marcha de las Máquinas, a manos de Karn. Con ella cayó el sueño de una Pirexia unificada y triunfante. Los pirexianos no desaparecieron del todo del Multiverso, y la historia oficial ha dejado abiertas varias puertas sobre lo que queda de ellos y de su doctrina. Pero de la gran praetora, la que quiso hacer de todos los mundos un único coro, no quedó más que una mancha en el suelo.

El origenYawgmoth: el padre de PirexiaAntes de Elesh Norn hubo un médico thran que soñó con una carne perfecta. Así empezó la doctrina que ella llevó hasta el final.

Sus cartas a lo largo de los años

Su primera carta, la gran cenobita de Nueva Pirexia, se convirtió enseguida en un clásico: una criatura enorme que fortalece a tu bando y marchita al del rival, perfecta para su filosofía. Phyrexia: All Will Be One la mostró ya como Madre de las Máquinas, dueña absoluta de su mundo, y la Marcha de las Máquinas cerró su arco con una carta de dos caras que, al voltearse, revela las escrituras de su fe. Tres cartas, tres etapas: la praetora, la reina y la profeta.

Elesh Norn

La última versión de la gran praetora, en el momento de su máxima ambición.

Elesh Norn

Sus relaciones

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Sus historias

7 capítulosRavnica: la ciudad de los diez gremiosUna ciudad que ocupa un mundo entero, diez gremios que se odian y un contrato mágico que los mantuvo en paz durante diez mil años. Del Pacto de Azor a la Guerra de la Chispa, la invasión pirexiana y el asesinato en la mansión Karlov: la historia de Ravnica.Empezar7 capítulosTeferi: el mago que detuvo el tiempoUn niño atrapado en una burbuja de tiempo que llegó a esconder un país entero de la guerra más terrible de Dominaria. Esta es la historia de Teferi: siglos de magia, un error que tardó trescientos años en arreglar y una tarde de té que valió más que la eternidad.Empezar7 capítulosLos pretores: la guerra civil de Nueva PirexiaDel aceite que Karn llevó sin saberlo a Mirrodin nacieron cinco señores, cada uno con su propia idea de la perfección y todos con los ojos puestos en el mismo trono vacío. Esta es la guerra entre Elesh Norn, Sheoldred, Jin-Gitaxias, Vorinclex y Urabrask, la que decidió quién hablaría por Pirexia cuando llegara la hora de invadir el Multiverso.Empezar7 capítulosAjani: el corazón de la manadaNació blanco en una manada de leones dorados, y su hermano fue el único que se puso a su lado. Desde la selva de Naya hasta las entrañas de Pirexia, la historia de Ajani es la de alguien que nunca dejó de cuidar a los demás, ni siquiera cuando dejó de ser él mismo.Empezar7 capítulosTamiyo: la guardiana de las historiasNació en una ciudad que flotaba entre las nubes y aprendió que una historia bien contada puede encerrar a una titán en la luna. Esta es la vida de Tamiyo, la soratami que lo escribía todo, hasta el día en que alguien reescribió su propia historia.Empezar7 capítulosElspeth Tirel: la soldado que buscaba un hogarUna niña que sobrevivió a una prisión pirexiana pasó la vida buscando un sitio al que llamar casa: los castillos de Bant, el metal de Mirrodin, los templos de Theros y hasta el Inframundo. Lo que encontró al final fueron unas alas, y la misma guerra de la que huía.Empezar7 capítulosLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornEmpezó con dos hermanos y una piedra partida en una cueva, y terminó con un árbol de metal clavado en todos los mundos a la vez. Esta es la historia de cómo Pirexia estuvo a punto de devorar el Multiverso.Empezar

Sus cartas

Elesh Norn, Gran Cenobita

Elesh Norn, Gran CenobitaElesh Norn, Grand Cenobite

Elesh Norn, Madre de las Máquinas

Elesh Norn, Madre de las MáquinasElesh Norn, Mother of Machines

Romperreinos, el Árbol de la Invasión

Romperreinos, el Árbol de la InvasiónRealmbreaker, the Invasion Tree

Anexo de Norn

Anexo de NornNorn's Annex

Invasión de Nueva Phyrexia

Invasión de Nueva PhyrexiaInvasion of New Phyrexia