Plano
Pirexia
Un plano artificial de nueve esferas de metal convertido por Yawgmoth en la cuna de los pirexianos.
Un mundo hecho a máquina
Casi todos los planos del Multiverso nacieron solos, como nacen las montañas o los mares. Pirexia no. Pirexia la hizo alguien. Es un mundo artificial, un mecanismo gigantesco con forma de planeta, y nadie sabe con certeza quién lo construyó ni para qué. Hay teorías, susurros y alguna leyenda sobre un creador sin nombre, pero ninguna respuesta firme. Lo único seguro es quién lo convirtió en lo que es: Yawgmoth.
Por fuera, Pirexia parece una pesadilla industrial. Cielos de humo, ríos de aceite, torres de hierro que respiran vapor, fábricas que nunca se detienen. Por dentro es aún peor, porque el plano está formado por nueve esferas, una dentro de otra, y cada capa es más profunda, más caliente y más extraña que la anterior. Bajar por ellas es como bajar por las tripas de una máquina viva.
Lo que hace única a Pirexia no es el metal, sino la idea. Aquí la carne se considera un error. Lo vivo es débil, se pudre, siente dolor y duda; lo perfecto es lo que se ha sustituido pieza a pieza por algo mejor. A ese proceso los pirexianos lo llaman compleción, y para ellos no es una tortura, sino una bendición. Es la fe más peligrosa del Multiverso precisamente porque sus fieles se la creen.
"Un contorno maldito que contemplar. Aunque sus pasillos estén vacíos, sus viles sombras arruinan la tierra. Me dan escalofríos con tan solo pensar en las maldades que sucedieron ahí".
— Koth
Una torre para sacrificar lo que sobra. En Pirexia, casi todo sobra.
Torre pirexianaPhyrexian Tower
Si hay un color que define el plano, es el negro: ambición, muerte, el precio que se paga por el poder. Pero Pirexia ha sabido corromper cada color de maná a su manera, y esa capacidad para adaptarse es la que la ha hecho tan difícil de vencer.
Las nueve esferas y sus puertas
Las esferas exteriores son las más cercanas a lo que un visitante podría entender: llanuras de metal, fundiciones, criaderos donde las criaturas pirexianas salen de cubas llenas de líquido. Cuanto más se desciende, más se parece el paisaje a una fiebre. Hay esferas de fuego y de hielo, de bosques metálicos y de silencio. En la más profunda, en el corazón del plano, reinaba Yawgmoth.
Durante milenios, el camino principal entre Pirexia y Dominaria fue un portal escondido en las cuevas de Koilos, sellado al final de la guerra de los thran. Allí, mucho después, dos hermanos encontraron una piedra de poder y despertaron, sin saberlo, la atención de quien esperaba al otro lado.
Cinco mil años después, la pesadilla regresó.
Una puerta sin pomo por dentro. Quien la abre, rara vez la cierra.
Portal hacia PirexiaPortal to Phyrexia
Quién vive en Pirexia
Pirexia no tiene pueblos en el sentido normal de la palabra. Tiene piezas. Cada criatura ha sido diseñada para cumplir una función, y si no la cumple, se recicla. Los negadores, por ejemplo, son bestias de combate tan brutales que el propio daño que reciben acaba devorando a su ejército. Los pirexianos más sutiles, en cambio, se crean para infiltrarse: durmientes con piel humana capaces de pasar años entre los habitantes de otro plano antes de despertar.
They exist to cease.
Un arma que se gasta a sí misma. Pirexia nunca ha escatimado en munición.
Negador pirexianoPhyrexian Negator
En lo más alto de la jerarquía están los demonios y los lugartenientes de Yawgmoth, a quienes se llamaba pretores. El más conocido es Gix, el que se coló en la Guerra de los Hermanos y fue convirtiendo a Mishra, regalo a regalo, en una herramienta de Pirexia. Por debajo, un ejército infinito de soldados, ingenieros, sacerdotes y monstruos que no conocen el miedo ni el descanso.
El tentador de Mishra. Paciente, cruel y muy bien informado.
Gix, magistrado de YawgmothGix, Yawgmoth Praetor
La historia de un dios hecho a sí mismo
Todo empieza en Dominaria, hace más de cinco mil años, entre los thran. Su gran inventor, Glacian, había descubierto cómo almacenar energía en piedras de poder, y sus estudios abrieron el camino hacia aquel mundo artificial escondido. Al mismo tiempo, un médico brillante y sin escrúpulos, Yawgmoth, empezaba a experimentar con el cuerpo humano de una forma que su pueblo no podía aceptar.
"Su energía es tan ilimitada como la de las piedras de poder".
— Rebbec, arquitecta de la ascensión
El genio thran cuyas piedras de poder abrieron la puerta equivocada.
Glacian, ingeniero de las piedras de poderGlacian, Powerstone Engineer
Lo que vino después fue una guerra civil que destruyó a los thran. Al final, Yawgmoth y sus fieles cruzaron a Pirexia, y el portal se cerró tras ellos. Allí, sin nadie que le pusiera límites, el médico se convirtió en dios. Moldeó el plano a su gusto, creó a sus criaturas y empezó a soñar con volver.
El médico que prometía curar y acabó rehaciendo la carne a su imagen.
Yawgmoth, médico thranYawgmoth, Thran Physician
Esperó miles de años. Cuando Urza y Mishra abrieron de nuevo el camino en Koilos, Pirexia volvió a asomarse a Dominaria. Gix sembró la Guerra de los Hermanos, y aunque la explosión de Argoth le cortó el paso, Yawgmoth ya había encontrado a su gran rival: Urza, que dedicó milenios a prepararse para destruirlo.
Aquella partida se resolvió en la gran invasión pirexiana. Pirexia cayó sobre Dominaria con todo lo que tenía, a través de Rath, un plano artificial creado para superponerse al de destino. Urza llevó la guerra al propio corazón de Pirexia, y allí murió. Gerrard Capashen se enfrentó a Yawgmoth, y al final el gólem Karn activó el Legado, el arma que Urza había preparado durante siglos. El dios de las máquinas cayó.
La fe pirexiana escrita en metal: primero la promesa, después la compleción.
Las Escrituras pirexianasPhyrexian ScripturesDesde 1,82 €
Pero la idea sobrevivió. Una sola gota de aceite pirexiano, escondida donde nadie la buscaba, viajó con Karn hasta el mundo de metal que él mismo creó. De esa gota nació Nueva Pirexia, sobre los restos de Mirrodin. Qué fue exactamente del viejo plano de las nueve esferas tras la muerte de su dios es algo que la historia oficial cuenta con muy poco detalle. Lo que sí se sabe es que sus hijos tomaron el relevo, y que Elesh Norn llevó la doctrina de Yawgmoth más lejos de lo que él había soñado: a todos los planos a la vez, en la Marcha de las Máquinas.
Personajes ligados a Pirexia
El nombre que lo domina todo es el de Yawgmoth, el padre de Pirexia. Pero alrededor de su mundo gira media historia de Magic. Urza, el gran enemigo, que pasó milenios obsesionado con él. Mishra, su víctima más trágica, convertido poco a poco por Gix. Karn, el gólem que acabó con Yawgmoth y que, sin quererlo, llevó la semilla de una nueva Pirexia a otro mundo. Gerrard Capashen, criado durante generaciones para enfrentarse a este plano.
Después llegaron los herederos: Elesh Norn, la gran praetora que quiso unir a todo el Multiverso bajo un solo coro, y Sheoldred, la señora de la facción negra que llevó la amenaza de vuelta a Dominaria. Y en los días de la Marcha de las Máquinas, Pirexia alcanzó también a planeswalkers que esta web conoce bien, como Jace Beleren o Nahiri, que acabaron compleados al servicio de Norn.
Una chispa de resistencia contra una marea de corrupción.
Poder a cambio de dolor. El trato pirexiano de siempre.
Arena pirexianaPhyrexian Arena
Por dónde empezar a leer
Para entender Pirexia hay que entender a quien la convirtió en su reino. Su vida, de médico de los thran a dios de las máquinas, está contada aquí capítulo a capítulo.
El dios de las nueve esferasYawgmoth: el padre de PirexiaUn sanador expulsado de la ciudad perfecta encontró un mundo hecho de metal y decidió convertirse en su dios.Y si quieres ver cómo esa amenaza cruzó milenios y planos hasta casi devorar el Multiverso entero, sigue por aquí.
La guerra más largaLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornDe dos hermanos en una cueva a un árbol que atravesó todos los planos: la historia completa de la amenaza pirexiana.Personajes de Pirexia
Ajani GoldmaneEl leonino blanco que empezó buscando venganza y acabó siendo el sanador del Multiverso.
Elesh NornLa gran praetora de Nueva Pirexia, que soñó con unir a todo el Multiverso en un solo himno.
Elspeth TirelLa caballera que huyó de los pirexianos toda su vida y acabó convertida en arcángel para vencerlos.
FreyaliseLa diosa de los elfos de Llanowar, que acabó con la Era Glacial y murió sellando el tiempo.
Kaito ShizukiEl ninja de Kamigawa que buscó media vida a su Emperatriz y se coló hasta en Nueva Pirexia.
KayaLa asesina de fantasmas que vino a Ravnica a cumplir un encargo y se quedó con todo un gremio.
SqueeEl grumete goblin del Vientoligero: cobarde, leal y, durante siglos, imposible de matar.
TahngarthEl minotauro de Talruum, primer oficial del Vientoligero, al que Pirexia deformó sin conseguir doblegarlo.
TamiyoLa sabia soratami de Kamigawa que guardaba el poder en historias y encerró a Emrakul en la luna.
UrzaEl mayor artífice de Dominaria, planeswalker obsesionado durante cuatro mil años con destruir Pirexia.
YawgmothEl sanador thran que convirtió un mundo artificial en Pirexia y se coronó dios de las máquinas.






