Hay monstruos que quieren destruir el mundo y monstruos que solo quieren entenderlo. Jin-Gitaxias pertenece a la segunda especie, y eso lo hace más inquietante. No odia a sus víctimas: las estudia. Las abre, las mide, anota lo que encuentra y decide cómo mejorarlas. Que el sujeto grite durante el proceso es, para él, un dato más.
Quién es
Jin-Gitaxias es el pretor azul de Nueva Pirexia, el señor del Motor del Progreso, la facción que convirtió la curiosidad en una religión sin piedad. Es una figura enorme de cromo, con brazos rematados en garras, una espina dorsal curvada como la de un insecto y un rostro que recuerda a un ave descarnada llena de dientes. Cuando habla, su voz suena a metal arañando metal.
Su magia es azul en estado puro: conocimiento, experimentación, control. Donde Elesh Norn ve en la compleción un acto de fe y Vorinclex una cacería, Jin-Gitaxias ve un problema de ingeniería. Cada ser vivo es un borrador con errores, y él tiene la paciencia infinita de quien corrige. Su gran obsesión tiene nombre propio, la Gran Síntesis: su revisión personal de la doctrina pirexiana, la idea de que todo saber del Multiverso puede y debe fundirse en un único sistema perfecto. El suyo, claro.
"No es un objetivo, sino un proceso; el proceso de crear una Pirexia perfecta."
El primer retrato del pretor azul: una mente que lo quiere todo y no deja nada al rival.
Jin-Gitaxias, presagio del núcleoJin-Gitaxias, Core Augur
Sus orígenes
Como el resto de los pretores, Jin-Gitaxias nació en Mirrodin, el mundo de metal que Karn creó y que el aceite pirexiano fue pudriendo desde dentro durante siglos. No viene de la Pirexia antigua de Yawgmoth, sino de la nueva, la que creció a escondidas bajo la superficie de un plano que todavía creía ser libre.
Cuando el aceite terminó de imponerse y Mirrodin pasó a llamarse Nueva Pirexia, Jin-Gitaxias se instaló en lo que había sido Lumengrid, la ciudad de cristal de los vedalken, a orillas del Mar de Azogue. Tiene su lógica: el pretor del conocimiento eligió como trono la antigua capital del saber. Allí montó sus laboratorios y allí cultivaba en tanques a sus pequeños tritones, criaturas de experimento a las que trataba con algo parecido al cariño. Es un detalle que conviene recordar, porque su historia termina precisamente con ellos.
Lúmengrid, sede del Pozo del conocimiento, fuente del saber vedalken.
Lumengrid, la ciudad de los sabios vedalken, convertida en el laboratorio de un pretor.
Sede del sínodoSeat of the SynodDesde 1,82 €
Su vida, en orden
Durante años, Nueva Pirexia fue un tablero con cinco reyes. Jin-Gitaxias jugó la partida a su manera: sin grandes discursos, acumulando ventajas técnicas que los demás necesitaban. Mientras sus rivales peleaban por territorio, él perfeccionaba el propio aceite que los hacía pirexianos.
Su primera gran aventura lejos de casa fue Kamigawa. Allí, a través de aliados locales y de un acuerdo con el planeswalker Tezzeret, buscaba entender el secreto que más le fascinaba: la chispa de los planeswalkers. Kaito Shizuki y Tamiyo descubrieron su base oculta, y la Emperatriz Errante, que en Kamigawa es casi una leyenda viva, lo partió literalmente en dos de un tajo. Para cualquier otro habría sido el final. Para un pirexiano con buenos ingenieros, fue un contratiempo.
El tirano del progreso en Kamigawa: brillante, frío y a un tajo de distancia de su primera muerte.
Jin-Gitaxias, tirano del progresoJin-Gitaxias, Progress Tyrant
La espada que cortó en dos al pretor más listo de Nueva Pirexia.
La emperatriz erranteThe Wandering Emperor
Tezzeret recogió los restos y lo reconstruyó en Nueva Pirexia. Y Jin-Gitaxias se cobró el susto con un hito terrible: Tamiyo, la cronista de Kamigawa secuestrada durante aquellos hechos, se convirtió en la primera planeswalker compleada de la historia. Aquello demostró que la chispa podía sobrevivir al aceite. De esa prueba nació el ejército de caminantes caídos con el que Elesh Norn soñaría con conquistar el Multiverso.
La primera planeswalker compleada: el gran experimento de Jin-Gitaxias, y su trofeo más triste.
Tamiyo, sabia perfeccionadaTamiyo, Compleated Sage
Después vino su trabajo más peligroso. Jin-Gitaxias hizo el aceite más virulento, capaz de compleatar más deprisa y de resistir mejor la sangre de Melira, la joven inmune cuya cura era la última esperanza mirrana. Ayudó también a darle a Tezzeret un cuerpo nuevo de acero oscuro… y, como buen pirexiano, intentó atraparlo dentro de él para quedarse con su mente. Tezzeret escapó por poco.
Aliados mientras convenía. En Nueva Pirexia, la gratitud dura lo que tarda en enfriarse el metal.
Tezzeret, traidor de la carneTezzeret, Betrayer of Flesh
Durante la Marcha de las Máquinas, su Hueste de Cromo cayó sobre muchos planos. Pero Jin-Gitaxias cometió el error de aconsejar a Elesh Norn cuando ella no quería consejos, y la gran pretora le arrancó un brazo por atrevido. Cuando la guerra dio la vuelta y los ejércitos de Zhalfir irrumpieron en el núcleo de Nueva Pirexia, el pretor azul hizo su último cálculo: ordenó a sus tropas que mataran a Norn. Toda la guerra, de la primera gota de aceite a esa traición final, la cuenta la web en su gran historia de la invasión.
Su guerraLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornEl mundo de metal, los cinco pretores y la invasión de todos los planos: la saga en la que Jin-Gitaxias movió sus piezas hasta el último momento.Sus relaciones
Jin-Gitaxias no tenía amigos, solo colaboradores útiles. Con Elesh Norn mantuvo durante años una neutralidad prudente: la respetaba como fuerza, despreciaba su fanatismo y ella, que lo sabía todo, lo dejaba conspirar mientras le fuera útil. A Vorinclex lo odiaba sin disimulo, como odia un científico al animal que le rompe los aparatos. Con Sheoldred y Urabrask compartió mesa y desconfianza.
Fuera de Nueva Pirexia, su vida se cruzó con la de planeswalkers que esta web conoce. Tezzeret fue su socio y casi su víctima. Tamiyo, su obra maestra involuntaria. Kaito Shizuki, uno de los que lo descubrieron en Kamigawa. Y Karn, al que algunos pirexianos veneraban como figura sagrada, le parecía sencillamente un incompetente.
Dónde está ahora
La orden de matar a Norn dejó al descubierto la gran máquina de guerra de Jin-Gitaxias. Las fuerzas de Zhalfir la atacaron hasta que se desplomó, y el pretor cayó dentro de su propio tanque. Sus tritones, los que con tanto mimo había criado, lo devoraron. Es un final casi poético para alguien que veía a todos los seres como material de laboratorio.
Se le da por muerto. Pero conviene no ser tajante: ya volvió una vez después de que lo partieran en dos, y la historia oficial no ha enseñado su cadáver. Con Nueva Pirexia aislada del Multiverso, lo que quede del pretor del progreso, si queda algo, es una pregunta abierta.
La última versión del pretor azul: la Gran Síntesis, a punto de devorarlo todo y devorada al final.
Si quieres saber de dónde viene la doctrina que él quiso perfeccionar, hay que volver al médico que la inventó.
El origenYawgmoth: el padre de PirexiaAntes del Motor del Progreso hubo un sanador thran convencido de que la carne era un error que se podía corregir.Sus relaciones
Ver en el mapa
AliadoTezzeretLo cuenta: Tamiyo: la guardiana de las historias
EnemigaElesh NornLo cuenta: Los pretores: la guerra civil de Nueva Pirexia
EnemigoVorinclexLo cuenta: Los pretores: la guerra civil de Nueva Pirexia
EnemigaTamiyoLo cuenta: Tamiyo: la guardiana de las historias
EnemigoKaito ShizukiLo cuenta: Tamiyo: la guardiana de las historias
Sus historias
Sus cartas

Jin-Gitaxias, presagio del núcleoJin-Gitaxias, Core Augur

Jin-Gitaxias, tirano del progresoJin-Gitaxias, Progress Tyrant

Tamiyo, sabia perfeccionadaTamiyo, Compleated Sage

Sede del sínodoSeat of the SynodDesde 1,82 €


