En Nueva Pirexia, donde todo está hecho de metal, aceite y dolor, hubo una criatura que entendió mejor que nadie el arma más antigua de todas: el miedo. Sheoldred, la Susurrante, fue la gran señora de la facción negra pirexiana. No era la más fuerte de los praetores ni la más fanática, pero sí la más ambiciosa. Y esa ambición la llevó a hacer temblar Dominaria antes que nadie y a acabar, como tantos tiranos, devorada por alguien todavía más implacable.
La reina del miedo
Sheoldred era un ser enorme, mitad cuerpo de mujer y mitad máquina de patas articuladas, como un escorpión de hierro coronado por un torso pálido. Su magia era negra en el sentido más pirexiano: muerte, corrupción, sacrificio y, sobre todo, dominio. Gobernaba a los suyos con un equilibrio cuidadoso de terror y recompensa. Sus súbditos sabían que podían ascender si la servían bien, y que el castigo por fallarle era peor que cualquier muerte.
Lo que la distinguía de los otros praetores era su forma de pensar. Elesh Norn soñaba con una perfección absoluta; Jin-Gitaxias, con el conocimiento total. Sheoldred quería algo mucho más sencillo y peligroso: mandar. Sus métodos favoritos eran la manipulación, los secretos y los susurros al oído. De ahí su apodo.
La praetora negra en su primera aparición: susurros, sacrificio y muerte que vuelve.
Sheoldred, la SusurradoraSheoldred, Whispering One
Nacida en el metal
Sheoldred nació, si esa palabra sirve para un pirexiano, en las entrañas de Mirrodin, el mundo de metal creado por Karn, durante los años en que el aceite brillante lo iba corrompiendo desde dentro. No vino de la Pirexia antigua de Yawgmoth, sino de la nueva que crecía a escondidas bajo la superficie, aunque compartía con ella su desprecio por la carne imperfecta.
Su ascenso fue una lección de política sucia. Empezó como una más entre los grandes señores de guerra de aquella Pirexia naciente, y fue subiendo enfrentando a sus rivales entre sí hasta que solo quedó ella en lo alto de la facción negra. Instaló su dominio en una región de fosos y escorias, donde levantó un enorme coliseo para que sus servidores se despedazaran ante ella. Allí demostraba quién mandaba y allí se deshacía de quien le estorbaba.
"Veamos qué ocultan los sicofantes de Norn bajo toda esa delicada porcelana".
— Sheoldred
El tipo de criatura que se criaba en los fosos de Sheoldred.
Arrasador pirexianoPhyrexian Obliterator
Cuando Mirrodin cayó del todo y se convirtió en Nueva Pirexia, Sheoldred era ya uno de los cinco praetores que se repartían el plano. Esa historia, la del mundo de metal que acabó devorado por dentro, se cuenta en la gran crónica de la amenaza pirexiana.
Su historiaLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornDe la piedra que encontraron dos hermanos a la invasión de todos los mundos: la saga en la que Sheoldred tuvo su gran momento.La sombra sobre Dominaria
La rivalidad entre praetores no era un juego. Elesh Norn, la más poderosa de todos, arrasó en algún momento los dominios de Sheoldred y la obligó a ponerse a su servicio. Norn la mantenía ocupada con misiones lejos de casa, que es como se tiene vigilada a una rival peligrosa. La más importante de esas misiones fue Dominaria.
Sheoldred llegó malherida a las cuevas de Koilos, el antiguo lugar donde, milenios atrás, Urza y Mishra habían encontrado la piedra que desató su guerra. Allí la reconstruyó un grupo de devotos de Mishra, y desde allí empezó a tejer su red. Fabricó agentes durmientes, pirexianos camuflados de personas normales que se infiltraron en ejércitos, gobiernos y familias de toda Dominaria. Resucitó a viejos conocidos de la historia del plano, recuperó artefactos de la Pirexia antigua y, su mayor golpe, consiguió perfeccionar a Ajani Goldmane, el leonino que había luchado junto a la Guardia.
Tras años de silencio, en las cuevas vuelve a resonar el espeluznante eco de los pirexianos que se preparan para la guerra.
Donde empezó la guerra de los hermanos, Sheoldred empezó la suya.
Cuevas de KoilosCaves of Koilos
El aliado más fiel de la Guardia, convertido en el durmiente más letal de Sheoldred.
En la batalla decisiva por Dominaria, Sheoldred se lanzó al combate acoplada a un dragón mecánico. Fue una batalla terrible: la coalición dominaria perdió a muchos de los suyos, entre ellos la piromante Jaya Ballard, abatida por Ajani. Sheoldred capturó a Karn, el gólem de plata que había creado Mirrodin, y se lo llevó como trofeo a Nueva Pirexia. Para muchos jugadores, aquella es la imagen definitiva de la praetora: el Apocalipsis en persona.
"Gix fracasó, pero yo no lo haré".
La versión que puso a medio mundo a jugar con ella, y a la otra mitad a temerla.
Sheoldred, el ApocalipsisSheoldred, the Apocalypse
Aliados de conveniencia, enemigos de verdad
Sheoldred nunca tuvo amigos. Tuvo herramientas y rivales. Entre sus herramientas estuvieron los agentes durmientes, el propio Ajani y, durante un tiempo, el planeswalker Tezzeret, que la ayudó a regresar a su guarida tras la batalla de Dominaria. Sus rivales fueron los otros praetores, sobre todo Elesh Norn, la Gran Cenobita, a la que nunca dejó de ver como un obstáculo entre ella y el trono.
Sus enemigos declarados fueron todos los que se le opusieron en Dominaria, de Karn a Teferi, pasando por los caballeros de Benalia y los magos de la coalición. En el fondo, Sheoldred representaba lo mismo que Yawgmoth siglos antes: la idea de que la carne es débil y de que el poder justifica cualquier cosa.
La rebelión y el final
Pocas semanas después de volver a casa, Sheoldred dio el paso que llevaba tanto tiempo preparando. Se alió con Urabrask, el praetor rojo, que lideraba una rebelión discreta contra Norn, y con otros señores pirexianos descontentos. Quería el trono.
Un aliado de conveniencia en la rebelión contra la Madre de las Máquinas.
Úrabrask, magistrado heréticoUrabrask, Heretic Praetor
No le salió bien. Elesh Norn la declaró apóstata y fue Ajani, el mismo al que Sheoldred había convertido en su arma, quien la capturó. Cuando Norn lanzó por fin la invasión de todos los mundos, ordenó a Ajani que decapitara a la praetora caída. Así terminó Sheoldred: no en una batalla épica, sino ejecutada por su propia reina, a manos de su mejor creación. Fue la primera muerte conocida de un praetor de Nueva Pirexia, y la historia oficial no ha aclarado qué fue de la facción negra sin ella.
"Enhorabuena, me has entretenido".
Ella dictaba quién moría. Hasta que el edicto llevó su nombre.
Edicto de SheoldredSheoldred's Edict
Si quieres conocer al padre de todo este horror, el sanador que se convirtió en dios de las máquinas, su historia está aquí.
El origenYawgmoth: el padre de PirexiaMucho antes de los praetores hubo un sanador thran con una idea terrible sobre la carne. Así nació Pirexia.Sus relaciones
Ver en el mapa
AliadoUrabraskLo cuenta: Los pretores: la guerra civil de Nueva Pirexia
AliadoTezzeretLo cuenta: La invasión pirexiana: de Urza a Elesh Norn
EnemigoAjani GoldmaneLo cuenta: Ajani: el corazón de la manada
EnemigaElesh NornLo cuenta: Los pretores: la guerra civil de Nueva Pirexia
EnemigoKarnLo cuenta: La invasión pirexiana: de Urza a Elesh Norn
EnemigoTeferiLo cuenta: Teferi: el mago que detuvo el tiempo
Sus historias
Sus cartas

Sheoldred, el ApocalipsisSheoldred, the Apocalypse

Sheoldred, la SusurradoraSheoldred, Whispering One

Edicto de SheoldredSheoldred's Edict

Arrasador pirexianoPhyrexian Obliterator

Arena pirexianaPhyrexian Arena



