Si la Guardia hubiera sido una banda de música, Chandra Nalaar habría sido la batería: la que más ruido hace, la que marca el ritmo y la que, de vez en cuando, rompe algo sin querer. Impulsiva, apasionada, incapaz de quedarse callada ante una injusticia, es una de las planeswalkers más queridas del Multiverso precisamente porque no es perfecta. Se equivoca a lo grande, se arrepiente a lo grande y vuelve a levantarse con las manos ardiendo.
Fuego con nombre propio
Su magia es roja, pura y sin matices: fuego. No el fuego elegante de los magos de academia, sino uno que le nace del pecho y le sube por los brazos cuando se enfada, cuando tiene miedo o cuando está demasiado contenta para contenerse. Con los años ha aprendido a dominarlo, a afinarlo hasta convertirlo en una herramienta precisa, pero su esencia sigue siendo la misma: emoción hecha llama.
Lo que Chandra quiere es sencillo de decir y difícil de cumplir. Quiere libertad para ella y para los demás, y quiere que nadie vuelva a sufrir lo que sufrió su familia. Desconfía por instinto de cualquiera que hable en nombre de la autoridad, y aun así ha acabado siendo el corazón de un grupo que juró proteger mundos enteros.
Su primera carta, de la época de Lorwyn: pura llama sin domesticar.
Una niña inventora en Ghirapur
Chandra nació en Kaladesh, un plano de inventores donde el éter mueve fábricas, carruajes y autómatas. Sus padres, Kiran y Pia Nalaar, eran dos manitas brillantes que repartían éter a quien lo necesitaba sin pedir permiso al Consulado, el gobierno que controlaba el reparto. Cuando la niña empezó a prender fuego a las cosas sin proponérselo, la familia tuvo que huir: en Kaladesh, la magia de fuego no registrada era sospechosa, y una piromante descontrolada lo era todavía más.
Las fuerzas del Consulado, con un oficial llamado Baral al frente, los encontraron en su escondite. Kiran murió. Chandra fue llevada a una plaza de Ghirapur para ser ejecutada. Y allí, con todo perdido, su chispa estalló. El fuego que la rodeó la sacó de Kaladesh, y durante años creyó que su madre había muerto también aquel día.
La niña que ardió en Ghirapur y despertó en otro mundo.
Chandra, el fuego de KaladeshChandra, Fire of Kaladesh
Ese comienzo lo cuenta, escena a escena, su propia historia en la web.
Su historia completaChandra Nalaar: la llama de KaladeshDe la plaza de la ejecución en Ghirapur a las calles en llamas de Ravnica: la vida de la piromante más ruidosa del Multiverso.De las montañas de Regatha a los titanes
Su chispa la dejó en Regatha, un plano de volcanes donde la fortaleza de Keral acogía a jóvenes magos del fuego. Allí la recibieron una anciana sabia, la madre Luti, y el abad del monasterio, que le enseñaron a no quemarse a sí misma. Chandra se metió en líos casi enseguida: robó un pergamino a la Orden de Heliud, la orden rival obsesionada con la ley, y la Orden mandó a su mejor agente a por ella. Ese agente era Gideon Jura. Por el camino se cruzó también con un joven telépata llamado Jace Beleren, y acabó en el interior del Fuego Purificador, un artefacto que debía arrancarle la magia y que, en cambio, la dejó más centrada que nunca.
El fuego ya no la controlaba a ella. Ahora era al revés.
Chandra en llamasChandra Ablaze
El pergamino llevaba a Zendikar, y en Zendikar le esperaba un guía demasiado amable: Sarkhan Vol, agente de Nicol Bolas. Chandra y Jace llegaron al Ojo de Ugin, pelearon entre ellos y, sin saberlo, ayudaron a romper la prisión de los titanes eldrazi. Años después volvió a Zendikar para arreglar lo que había roto. Salvó a Gideon y a Jace de las cadenas del demonio Ob Nixilis, juró unirse a la Guardia y, con la ayuda de Nissa Revane, que canalizó hacia ella la energía de todo el plano, redujo a ceniza a Ulamog y Kozilek.
El día en que una piromante quemó a dos titanes del vacío.
Chandra, InvocallamasChandra, Flamecaller
Después llegó la vuelta a casa. En la Feria de Inventores de Ghirapur descubrió que su madre estaba viva y lideraba a los Renegados, y juntas plantaron cara a Tezzeret, al Consulado y al mismo Baral. Fue uno de los momentos más felices de su vida.
De vuelta en Kaladesh, con su madre al lado y una revolución por delante.
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En Amonkhet, en cambio, la Guardia se estrelló contra Bolas. Rota y frustrada, Chandra buscó respuestas en Dominaria, donde descubrió que la madre Luti era en realidad Jaya Ballard, una legendaria piromante que llevaba siglos enseñando fuego. Con ella aprendió a afinar su llama justo antes de la Guerra de la Chispa en Ravnica, donde luchó contra la Horda de los Eternos y perdió a Gideon.
La alumna, por fin, delante de su maestra de siempre.
Chandra, piromante audazChandra, Bold Pyromancer
La gente de Chandra
Chandra quiere mucho y lo demuestra con estruendo. Su madre, Pia Nalaar, es su ancla, y entre las dos hay una relación de cariño, discusiones y té compartido. Gideon fue para ella un hermano mayor que la perseguía primero y la protegía después; su muerte le dejó una herida que tardó mucho en cerrar. Con Jace mantuvo una amistad larga, con algún coqueteo juvenil en Regatha, y con Liliana Vess una relación de desconfianza que nunca terminó de resolverse.
El gran amor de su vida es Nissa Revane, la elfa de Zendikar con la que compartió el fuego que acabó con los titanes. Su historia ha sido cualquier cosa menos tranquila: despedidas frías, silencios largos, una guerra que las puso en bandos distintos. Y Jaya Ballard, su maestra, fue la persona que le enseñó que el fuego también puede ser paciencia.
Entre sus enemigos, por orden de aparición: Baral, Tezzeret, Nicol Bolas y, años después, el diablo Tibalt, que secuestró a Pia para alimentarse del sufrimiento de su hija.
Después de la guerra
La Guerra de la Chispa le dejó a Chandra una culpa enorme. Durante un tiempo trabajó sola, cada vez más imprudente, hasta que Tibalt atacó a su madre en Kaladesh. Derrotarlo le devolvió algo de paz. Luego viajó a Innistrad con otros planeswalkers durante la Noche Eterna, donde trabó una amistad muy estrecha con la catara Adeline, y lloró en Dominaria la muerte de Jaya, caída ante los pirexianos.
Durante la invasión pirexiana, conocida como la Marcha de las Máquinas, se quedó defendiendo Dominaria mientras otros atacaban Nueva Pirexia, y acabó enfrentándose a lo peor que podía imaginar: Nissa, perfeccionada por los pirexianos y convertida en enemiga. Nissa se salvó, pero perdió su chispa. Chandra conservó la suya, una de las pocas que siguieron encendidas después de la invasión, y eligió quedarse a su lado.
En la peor hora del Multiverso, una llama que no quiso apagarse.
Chandra, faro de la esperanzaChandra, Hope's Beacon
Lo último que sabemos de ella la lleva de vuelta a su mundo natal, que ahora sus habitantes llaman Avishkar. Allí ha competido en el Gran Premio de Ghirapur, una carrera salvaje entre planos, al frente de un equipo venido de Kylem y con su propia madre como rival en la pista. Corre por el futuro de Nissa. Lo que venga después está todavía por escribir.
Piloto, heroína de guerra y, como siempre, la que pisa el acelerador más fuerte.
Chandra, cazadora de la chispaChandra, Spark Hunter
Una llama para leer
Chandra es probablemente la planeswalker con más cartas de la historia del juego, y verlas en orden es como pasar las páginas de un álbum de fotos: la niña furiosa, la rebelde, la heroína, la mujer que aprende a vivir con sus pérdidas. Si quieres conocer al hombre que la persiguió por media Regatha antes de convertirse en su familia, sigue por aquí.
Su mejor amigoGideon Jura: el escudo de los demásEl soldado que nunca dejó a nadie atrás y la amistad que Chandra lloró en Ravnica.Sus relaciones
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MadrePia NalaarLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
PadreKiran NalaarLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
ParejaNissa RevaneLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
MaestraJaya BallardLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
MaestroEl abad de Keral KeepLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
AliadoAjani GoldmaneLo cuenta: Ajani: el corazón de la manada
AliadoGideon JuraLo cuenta: Gideon Jura: el escudo de los demás
AliadoJace BelerenLo cuenta: Jace Beleren: la mente que lo recuerda todo
AliadoTeferiLo cuenta: Teferi: el mago que detuvo el tiempo
EnemigoTezzeretLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
EnemigoNicol BolasLo cuenta: Chandra Nalaar: la llama de Kaladesh
EnemigoLos titanes eldraziLo cuenta: Los Eldrazi: los titanes del vacío
Sus historias
Sus cartas

Chandra, el fuego de KaladeshChandra, Fire of Kaladesh

Chandra en llamasChandra Ablaze

Chandra, InvocallamasChandra, Flamecaller

Chandra, aurora de la rebeldíaChandra, Torch of DefianceDesde 4,63 €




