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Plano

Kaladesh

El mundo natal de Chandra: un plano de inventores, máquinas brillantes y una energía azul llamada éter que lo mueve todo.

Cierra los ojos e imagina una ciudad en plena fiesta. Calles con tejados de cobre y filigranas doradas, mercados que huelen a especias, autómatas que barren las aceras, vehículos que se deslizan por el aire sin ruedas y, encima de todo, una red de tuberías brillantes por las que corre una luz azulada. Ahora imagina que todo eso no es un decorado, sino un mundo entero. Así es Kaladesh, el plano de los inventores, y uno de los lugares más luminosos y optimistas del Multiverso.

Un mundo hecho por inventores

La clave de Kaladesh es el éter. En la mayoría de los planos, el éter es esa sustancia invisible que hay entre los mundos; aquí, en cambio, se condensa en la atmósfera, se recoge, se refina y se usa como combustible. Mueve fábricas, carruajes, barcos voladores, juguetes y prótesis. Es la sangre de la civilización.

Gracias al éter, en Kaladesh cualquiera con ingenio puede ser inventor. La sociedad entera celebra la creatividad: las ideas brillantes se aplauden en la calle, los talleres son centros de reunión y un buen invento puede cambiarle la vida a una familia. Es un plano que mira al futuro con entusiasmo, donde la palabra más repetida parece ser «¿y si…?».

Su magia es sobre todo la de los artefactos, sin un color de maná que domine sobre los demás. El fuego de Chandra, la manipulación de Tezzeret o el trabajo con el metal de Saheeli Rai encajan aquí igual de bien.

Pero toda esa belleza tenía una grieta. El éter no era infinito, y alguien tenía que decidir cómo repartirlo. Esa pregunta lo cambió todo.

Ghirapur y sus lugares

La capital, y el escenario de casi toda la historia de Kaladesh que conocemos, es Ghirapur: una ciudad enorme, colorida, llena de cúpulas, torres y barrios de artesanos. En sus talleres se fabrica casi todo lo que funciona en el plano, y en sus plazas siempre hay alguien probando un invento ante un corro de curiosos.

El acontecimiento más importante del año es la Feria de Inventores, una gran exposición donde los mejores creadores presentan sus obras ante el público y ante los jueces. Ganar un premio en la Feria es la mayor gloria a la que puede aspirar un inventor, y durante esos días la ciudad entera se vuelca en la celebración.

Feria de Inventores

El lugar donde una buena idea podía cambiarte la vida.

Feria de InventoresInventors' Fair

Repartidos por la ciudad están los centros de distribución de éter, los grandes depósitos y conducciones que controlaba el gobierno. Quien estaba al mando de esos nudos tenía en sus manos el pulso de Ghirapur.

Planta de éter central

Suministra energía a los sueños de Ghirapur.

Por estas tuberías corría la luz de Kaladesh, y también su poder.

Planta de éter centralAether Hub

Más allá de la capital hay campos, cielos surcados por barcos de éter y regiones menos conocidas, pero la historia oficial ha pasado casi todo su tiempo en Ghirapur.

Quién vive en Kaladesh

En Kaladesh conviven humanos, elfos, enanos, vedalken y aetherborn, unos seres nacidos del propio éter cuya vida es tan intensa como breve. Todos comparten el amor por la creación, aunque cada pueblo tenga su estilo.

El gobierno estaba en manos del Consulado, una administración que se presentaba como garante del orden y del reparto justo del éter. En la práctica, controlaba quién recibía energía y quién no, decidía qué inventos se podían fabricar y se quedaba con los mejores. Su brazo más temido era el departamento de cumplimiento, dirigido por Baral, un piromante que perseguía con saña a cualquiera que tuviera magia propia o que comerciara con éter al margen de la ley.

Baral, señor de la sumisión

"Los ecos del silencio son música para mis oídos".

Un funcionario que convirtió la ley en una cacería.

Baral, señor de la sumisiónBaral, Chief of Compliance

Frente al Consulado surgieron los Renegados: inventores, ciudadanos y soñadores que creían que el éter y los inventos debían pertenecer al pueblo. Su alma durante años fue Pia Nalaar, la madre de Chandra.

Pia Nalaar

Una madre que convirtió el duelo en rebeldía.

Pia Nalaar

Su historia

Hace unos años, Kiran y Pia Nalaar vivían en Ghirapur con su hija pequeña, Chandra, una niña con un fuego que no sabía apagar. Kiran comerciaba con éter al margen del Consulado, y eso, sumado a la magia de la niña, los puso en el punto de mira de Baral. Los agentes del gobierno atacaron su aldea; Kiran murió, y Chandra fue capturada y condenada a muerte. En el momento de su ejecución, su chispa despertó entre llamas y la niña desapareció del plano. Pia creyó que había perdido a toda su familia.

Años después, la Feria de Inventores reunió en Ghirapur a una nueva generación de creadores, y tras ella se escondía una trampa. Tezzeret, al servicio de Nicol Bolas, había escalado hasta lo más alto del Consulado. Su objetivo era apoderarse del diseño de una inventora brillante, Rashmi, y construir con él un puente entre planos para su amo.

Tezzeret, el conspirador

Llegó como un funcionario más y acabó mandando en todo.

Tezzeret, el conspiradorTezzeret the Schemer

Chandra regresó a casa con la Guardia, se reencontró con su madre y se unió a la lucha. Lo que empezó como una protesta acabó en revolución: los Renegados se alzaron, la Guardia luchó a su lado y Ajani, el leonino, se sumó a la causa. El Consulado cayó, Tezzeret huyó a través de su puente y Kaladesh empezó a reconstruirse con un gobierno más justo, en el que Pia aceptó un cargo.

Chandra, aurora de la rebeldía

Volvió a la ciudad que la condenó, esta vez para liberarla.

Chandra, aurora de la rebeldíaChandra, Torch of DefianceDesde 4,63 €

El puente de Tezzeret no se quedó en Kaladesh: acabó siendo una pieza clave en la Guerra de la Chispa, en Ravnica. Y más tarde la invasión pirexiana alcanzó también este plano. Cómo ha cambiado Kaladesh desde entonces es una historia que se sigue escribiendo.

Planeswalkers y personajes

Kaladesh es la cuna de Chandra Nalaar, y es imposible entender a la Chandra impulsiva, desconfiada con la autoridad y leal hasta el final sin pasar por Ghirapur. Pia Nalaar es la otra gran figura del plano, y Tezzeret, su gran villano.

Kaladesh también es el hogar de Saheeli Rai, una inventora planeswalker capaz de dar forma al metal con una delicadeza que roza el arte.

Saheeli Rai

Para Saheeli, el metal es una escultura que todavía no sabe que lo es.

Saheeli Rai

Durante la revolución pisaron sus calles Gideon Jura, Jace Beleren, Nissa Revane y Liliana Vess, junto a Chandra. Y Dovin Baan, un meticuloso inspector vedalken que trabajaba para el Consulado, acabaría más adelante enredado en los planes de Bolas.

Por dónde empezar a leer

La mejor manera de conocer Kaladesh es seguir a la niña que salió de allí entre llamas y volvió años después para cambiarlo todo.

Una chispa en GhirapurChandra Nalaar: la llama de KaladeshUna niña de fuego, un gobierno que la persigue y un regreso a casa que acaba en revolución. La Guardia en KaladeshGideon Jura: el escudo de los demásEl escudo de la Guardia también estuvo en Ghirapur, al lado de Chandra, cuando la ciudad se levantó contra el Consulado.

Personajes de Kaladesh

Historias en Kaladesh