Plano
Theros
Un mundo de mitos y héroes donde los dioses existen gracias a la fe de los mortales y viven en el cielo estrellado de Nyx.
Si alguna vez te contaron en el colegio historias de héroes que desafiaban a los dioses, de monstruos con muchas cabezas y de barcos perdidos en mares imposibles, Theros te va a resultar familiar. Es el plano de los mitos. Un mundo de ciudades blancas junto al mar, templos llenos de ofrendas, olivos retorcidos y criaturas que parecen salidas de una vasija antigua. La diferencia es que aquí los mitos no son cuentos: suceden de verdad, y los dioses están mirando.
Un mundo donde los dioses existen
Lo que hace único a Theros es su relación con lo divino. Sus dioses no son una idea abstracta ni un recuerdo: existen, hablan, bajan al mundo cuando les apetece y castigan a quien les falta al respeto. Pero hay un detalle curioso. Su poder depende de la fe de los mortales. Cuanta más gente cree en un dios, más fuerte es; si la devoción se apaga, el dios se debilita. Es una relación de doble filo: los mortales necesitan a los dioses, y los dioses necesitan desesperadamente que los mortales sigan creyendo.
Los dioses viven en Nyx, el cielo nocturno. Cuando miras las estrellas de Theros, en realidad estás viendo su reino. Y de ese cielo bajan a veces criaturas hechas de noche estrellada, enviados divinos que brillan como constelaciones con forma de animal o de guerrero.
Un santuario donde la devoción se convierte en poder.
Nyktos, altar de NyxNykthos, Shrine to Nyx
Los cinco colores de maná tienen en Theros su dios principal, y las parejas de colores, sus dioses menores. Toda la vida del plano gira alrededor de esa red de cultos, favores y celos.
Ciudades, mares y el Inframundo
Theros está organizado en ciudades-estado, cada una con su carácter y su dios protector. Meletis es la ciudad de los filósofos y los oráculos, ordenada y orgullosa de su razón. Akros es una fortaleza en lo alto, una ciudad de guerreros que entrena a sus hijos para la batalla desde que aprenden a andar. Setessa vive escondida en el bosque, protegida por sus guerreras y fiel a la diosa de la cosecha.
Entre una ciudad y otra se tienden caminos llenos de santuarios al borde del camino, donde los viajeros dejan una moneda, un poco de aceite o una oración antes de seguir. Los oráculos de Meletis interpretan los sueños y las señales del cielo, y su palabra puede decidir una guerra o un matrimonio. En las plazas se cuentan las hazañas de los héroes del pasado como quien comenta un partido, y cualquier joven con una lanza y algo de suerte sueña con que algún día se cante su nombre. En Theros, la gloria es casi una moneda más.
Alrededor de las ciudades se extienden llanuras donde pastan los leoninos, valles boscosos donde los sátiros celebran fiestas sin fin, montañas habitadas por minotauros y un mar inmenso, el dominio de Thassa, lleno de tritones y de monstruos que se tragan barcos enteros.
El mar de Theros tiene dueña, y no le gustan las visitas.
Tassa, diosa del marThassa, God of the Sea
Bajo todo eso se encuentra el Inframundo, el reino de los muertos. Las almas cruzan un río que borra los recuerdos y se quedan allí para siempre, salvo raras excepciones. A veces algún muerto regresa, pero lo hace sin rostro y sin memoria: son los Retornados, y su existencia es una de las cosas más tristes del plano.
Dioses, pueblos y criaturas
Heliod, dios del sol (blanco), es el más orgulloso y el que más se cree con derecho a gobernar sobre los demás. Thassa (azul) es la diosa del mar, distante y misteriosa. Erebos (negro) es el dios de los muertos, un señor amargo que guarda celosamente a cada alma que llega a su reino. Purphoros (rojo) es el dios herrero de la forja, y Nylea (verde), la diosa de la caza y de los bosques.
El sol brilla para todos, pero Heliod espera que se lo agradezcan.
Heliod, dios del solHeliod, God of the Sun
Todo acaba en su reino. Todo.
Erebos, dios de los muertosErebos, God of the Dead
Junto a ellos hay dioses menores para todo: para la ciudad, para la victoria, para la cosecha, para el engaño, para las tormentas, para la medicina, para el paso al otro lado. Y entre los mortales se mezclan humanos, leoninos, sátiros, centauros, minotauros, tritones y una fauna de monstruos legendarios: hidras, gorgonas, cíclopes y titanes que los héroes cazan para ganarse un nombre.
Su historia
La historia de Theros está llena de héroes que acabaron mal por haber confiado demasiado en los dioses, o demasiado poco. Uno de los primeros que nos interesa es un joven de Akros, Kytheon Iora, que lideraba una banda de jóvenes luchadores, los Irregulares. Su valentía rozaba la arrogancia, y aquella arrogancia acabó costando muy cara a sus amigos. En medio de aquella tragedia despertó su chispa, y Kytheon abandonó el plano sin mirar atrás.
Antes de ser Gideon, fue un chico de Akros que se creía invencible.
Kytheon, héroe de AkrosKytheon, Hero of Akros
Años más tarde, Theros vivió una crisis de fe en el cielo. Un sátiro planeswalker, Xenagos, consiguió lo que parecía imposible: convertirse en dios. Su ascensión rompió el orden divino y puso a todos los dioses en pie de guerra.
Un sátiro que quiso estar en el cielo, y lo consiguió.
Xenagos, dios del deleiteXenagos, God of Revels
La heroína de aquella época fue Elspeth Tirel, una planeswalker que había llegado a Theros buscando paz y acabó convertida en campeona de Heliod. Elspeth derrotó al nuevo dios, pero Heliod, temiendo que una mortal capaz de matar a un dios se volviera un peligro para él, la traicionó y la mató.
Campeona del sol, hasta que el sol dejó de quererla.
Elspeth, campeona del solElspeth, Sun's Champion
Elspeth acabó en el Inframundo. Pero su historia no terminó allí: tiempo después logró escapar del reino de los muertos, algo que casi nadie había conseguido, y se enfrentó a Heliod para ajustar cuentas. El modo exacto en que quedó el dios después de aquello se cuenta de distintas maneras, pero su orgullo no salió entero.
Nadie sale del Inframundo. Ella sí.
Elspeth vence a la muerteElspeth Conquers Death
Como el resto del Multiverso, Theros también sufrió la invasión pirexiana, aunque sus dioses y sus héroes plantaron cara a su manera.
Planeswalkers y personajes
El planeswalker de la web más ligado a Theros es Gideon Jura, el Kytheon de Akros que se cambió de nombre al salir de su mundo para dejar atrás lo que había pasado. Su relación con los dioses fue siempre complicada, y la historia de lo que Erebos le pidió es una de las piezas clave de su vida. Años después de su muerte en Ravnica, en Theros se le recuerda con una estatua.
Por Theros han pasado también Elspeth, Xenagos, Ajani, el leonino que se puso del lado de Elspeth cuando más lo necesitaba, y Ashiok, un ser de pesadilla con una predilección especial por los sueños de los mortales. Todos ellos aprendieron lo mismo: en Theros, nadie es del todo dueño de su destino mientras los dioses estén mirando.
Por dónde empezar a leer
Theros es el principio de la historia de uno de los héroes más queridos del Multiverso. Si quieres conocer el plano a través de él, este es tu sitio.
Los Irregulares de AkrosGideon Jura: el escudo de los demásEmpieza en Akros, con un chico que creía poder desafiar a los dioses, y termina en Ravnica, con un hombre que dio la vida por los demás.Personajes de Theros
Ajani GoldmaneEl leonino blanco que empezó buscando venganza y acabó siendo el sanador del Multiverso.
Elspeth TirelLa caballera que huyó de los pirexianos toda su vida y acabó convertida en arcángel para vencerlos.
KayaLa asesina de fantasmas que vino a Ravnica a cumplir un encargo y se quedó con todo un gremio.
KioraLa tritona de Zendikar que le robó el bidente a una diosa y llamó a los krakens contra los Eldrazi.
Niko ArisLa joven figura de Theros que perdió a propósito para demostrar que el destino no está escrito.






