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Capítulo 4 de 8 · 1 min de lectura

Lo que guardaba la Bóveda

En Innistrad, Liliana libera al peor demonio del plano… para matarlo ella misma.

El segundo demonio, Griselbrand, estaba fuera de su alcance. Estaba encerrado en la Bóveda Infernal, la gran prisión de plata de Innistrad, junto al ángel que lo había derrotado: Avacyn, la protectora de los humanos.

Liliana no pidió permiso. Puso a la guardiana de la Bóveda, Thalia, ante una elección imposible, y la Bóveda se partió. De ella salieron los dos: el ángel y el demonio.

Griselbrand

"Avacyn emergió de los pedazos de Helvault, pero su libertad tuvo un precio: él."

— Thalia, Caballero Cátaro

Griselbrand

Griselbrand huyó de Avacyn, pero no de Liliana. Ella lo persiguió, dejando a su paso ángeles y demonios muertos, hasta acorralarlo. El demonio intentó lo de siempre: promesas, poder, un nuevo pacto. Liliana ya había oído esas palabras antes.

El Velo de Cadenas brilló una vez más, y el segundo nombre del contrato desapareció.

Avacyn, ángel de la esperanza

Una hélice dorada se proyectó hacia el cielo desde Helvault. Una explosión atronadora resquebrajó el monolito plateado y Avacyn surgió, libre al fin de su prisión.

Avacyn, ángel de la esperanza Avacyn, Angel of Hope

Años después, Innistrad volvió a necesitar ayuda: algo inmenso y hambriento, Emrakul, había llegado al plano. Liliana juró unirse a la Guardia, un grupo de planeswalkers dispuestos a proteger el Multiverso. Ellos creyeron que había cambiado.

Liliana tenía sus motivos: le quedaban dos demonios por matar, y no pensaba hacerlo sola.

Juramento de Liliana

"Mantendré la guardia. ¿Contentos?".

Juramento de Liliana Oath of Liliana

Fin del capítulo 4

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En esta historia: Liliana VessJosu Vess