El segundo demonio, Griselbrand, estaba fuera de su alcance. Estaba encerrado en la Bóveda Infernal, la gran prisión de plata de Innistrad, junto al ángel que lo había derrotado: Avacyn, la protectora de los humanos.
Liliana no pidió permiso. Puso a la guardiana de la Bóveda, Thalia, ante una elección imposible, y la Bóveda se partió. De ella salieron los dos: el ángel y el demonio.
"Avacyn emergió de los pedazos de Helvault, pero su libertad tuvo un precio: él."
— Thalia, Caballero Cátaro
Griselbrand huyó de Avacyn, pero no de Liliana. Ella lo persiguió, dejando a su paso ángeles y demonios muertos, hasta acorralarlo. El demonio intentó lo de siempre: promesas, poder, un nuevo pacto. Liliana ya había oído esas palabras antes.
El Velo de Cadenas brilló una vez más, y el segundo nombre del contrato desapareció.
Una hélice dorada se proyectó hacia el cielo desde Helvault. Una explosión atronadora resquebrajó el monolito plateado y Avacyn surgió, libre al fin de su prisión.
Avacyn, ángel de la esperanza Avacyn, Angel of Hope
Años después, Innistrad volvió a necesitar ayuda: algo inmenso y hambriento, Emrakul, había llegado al plano. Liliana juró unirse a la Guardia, un grupo de planeswalkers dispuestos a proteger el Multiverso. Ellos creyeron que había cambiado.
Liliana tenía sus motivos: le quedaban dos demonios por matar, y no pensaba hacerlo sola.
"Mantendré la guardia. ¿Contentos?".
Juramento de Liliana Oath of Liliana


