Durante siglos, Liliana fue casi una diosa. Los planeswalkers de su época no envejecían y podían doblar la realidad a su antojo. Pero entonces el Multiverso cambió, y aquel poder se redujo a algo mucho más humano.
Por primera vez en siglos, Liliana se miró al espejo y vio una arruga.
No pensaba aceptarlo. Si el Multiverso ya no le regalaba la eternidad, la compraría. Y en el Multiverso hay pocos vendedores tan dispuestos como los demonios.
Pacto demoníaco Demonic Pact
Firmó con cuatro de ellos: Kothophed, Griselbrand, Razaketh y Belzenlok. Le dieron juventud y un poder que ningún nigromante había tenido jamás. A cambio, su alma les pertenecería.
Era un buen trato, se dijo. Ya se encargaría de la letra pequeña más adelante.
Lo que Liliana no sabía era que aquel contrato tenía un quinto firmante. Alguien que no aparecía en ninguna página y que había movido cada pieza desde la sombra. Pasarían muchos años antes de que lo descubriera.
"Seré el más exigente de tus maestros, Liliana, pero tengo grandes cosas en mente para ti".
Kothophed, acaparador de almas Kothophed, Soul Hoarder

