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Personaje

Orim

La sanadora samita del Vientoligero, que curó a todos menos a quien más quería.

De: DominariaRath

Orim, sanadora samita

Toda tripulación que se mete en guerras ajenas necesita a alguien que recoja los pedazos. En el Vientoligero, esa persona era Orim. Sanadora, intendente, costurera, intérprete y, cuando hacía falta, la única voz serena a bordo. Su nombre acabó en algunas de las cartas más famosas de su época, pero su historia es la de una mujer que se dedicó a cuidar de los demás en medio del fin del mundo.

Quién es

Orim es una sanadora samita, la orden de curanderos más respetada de Dominaria. Es tranquila, observadora y muy firme: no levanta la voz, pero tampoco cede cuando cree tener razón. Lleva el pelo trenzado con pequeñas monedas y tiene una calma que desarma incluso a Tahngarth en sus peores días.

En las cartas es blanca, el color de la protección y la curación. Su magia sirve para impedir el daño, para detener al enemigo antes de que golpee y para mantener en pie a los suyos un día más. Lo que quiere es que nadie de su tripulación muera si ella puede evitarlo. No siempre puede.

Orim, sanadora samita

"The silkworm spins itself a new existence. So the healer weaves the threads of life."

— Orim, Samite healer

La sanadora del Vientoligero: donde ella estaba, el daño llegaba un poco más débil.

Orim, sanadora samitaOrim, Samite Healer

Sus orígenes

Orim nació en una región desértica de Dominaria y se formó desde joven como sanadora. Para perfeccionar las artes samitas viajó a Nueva Argive, donde estudió en su universidad. Allí conoció a una estudiante de Tolaria con mucho carácter y poca paciencia para los magos: Hanna. Se hicieron inseparables. Cuando Hanna decidió unirse a la tripulación de la capitana Sisay, Orim fue con ella.

Sanador samita

Los curanderos finalmente adquieren los dones divinos de la integridad espiritual y física. A los más devotos también les conceden la habilidad de pasar la integridad física a otros.

Las sanadoras samitas, la tradición en la que se formó Orim.

Sanador samitaSamite Healer

Su vida, en orden

A bordo del Vientoligero, Orim se ocupó de todo lo que nadie más quería hacer: curar heridas, administrar las provisiones, coser velas y uniformes y, gracias a su facilidad para los idiomas, hablar con pueblos que el resto no entendía. Acompañó a la tripulación a Rath, donde vio morir a Mirri y vio a Tahngarth volver deformado por los experimentos pirexianos.

Plegaria de Orim

"As usual, there will be time for prayer only after the worst happens."

— Orim, Samite healer

Una plegaria para que los golpes del enemigo se quedaran por el camino.

Plegaria de OrimOrim's Prayer

Mercadia fue su gran transformación. En aquel plano de mercaderes, Orim conoció a los cho-arrim, un pueblo que vivía apartado y practicaba una magia ligada al agua. Aprendió de ellos y se enamoró de Cho-Manno, uno de sus líderes. Con él ayudó a despertar a la gente contra los poderosos de la ciudad, y aquella chispa acabó en una revolución que también sirvió para que el Vientoligero recuperara su libertad.

Cho-Manno, Revolucionario

"Mercadia's masks can no longer hide the truth. Our day has come at last."

— Cho-Manno

El revolucionario de Mercadia que conquistó el corazón de la sanadora.

Cho-Manno, RevolucionarioCho-Manno, Revolutionary

Después vino la invasión pirexiana, y con ella el peor momento de su vida. Hanna cayó enferma de una de las plagas de Pirexia. Orim buscó una cura sin descanso y la encontró, pero llegó unas horas tarde. Aquella derrota la acompañaría siempre. Aun así, su remedio salvó a muchos otros durante la guerra. Orim siguió luchando en primera línea, protegiendo a los suyos con todo lo que había aprendido en Dominaria y en Mercadia.

Canto de Orim

El canto de Orim: silencio para el enemigo, un respiro para los suyos.

Canto de OrimOrim's Chant

La guerra enteraLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornLa invasión que Orim vivió como sanadora en primera línea, perdiendo a su mejor amiga por unas horas.

Sus relaciones

Hanna es su mejor amiga y su gran herida. Cho-Manno, el amor que encontró donde menos lo esperaba. Con Sisay comparte la serenidad de las personas que mandan sin gritar; con Gerrard, un afecto sincero, sobre todo después de que ambos perdieran a Hanna. Cuidó de Tahngarth, aguantó a Squee y trató a Karn como a uno más. Y contra Yawgmoth y sus plagas, su lucha fue la más silenciosa de todas: la de mantener vivos a los demás.

El dios de las plagasYawgmoth: el padre de PirexiaEl creador de las enfermedades contra las que Orim pasó la guerra luchando.

Dónde está ahora

Orim sobrevivió a la invasión. Cuando la guerra terminó, volvió a Mercadia para quedarse con Cho-Manno. Allí tuvieron una hija, Oriss, que continuó la tradición samita que su madre había llevado a aquel plano. La historia oficial no detalla su muerte; solo sabemos que vivió más allá del final de la guerra.

Es uno de los pocos finales tranquilos de toda la saga del Vientoligero: la sanadora que lo dio todo por los demás encontró, al final, un lugar al que llamar hogar.

Sus cartas a lo largo de los años

Orim tuvo su carta de criatura en Tempest, la colección con la que empezaba la saga, y desde entonces su nombre ha aparecido en hechizos que han dejado huella. Su toque y su trueno llegaron con la invasión. Su canto, en Planeshift, se volvió una pieza de culto entre los jugadores de control, reimpreso muchas veces. Pocas sanadoras pueden presumir de haber silenciado a tantos rivales.

Toque de Orim

El toque de la sanadora, que convierte un instante de calma en un escudo.

Toque de OrimOrim's Touch

Trueno de Orim

Hasta la sanadora más paciente tiene su trueno guardado.

Trueno de OrimOrim's ThunderDesde 0,14 €

Sus relaciones

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Sus historias

Sus cartas

Orim, sanadora samita

Orim, sanadora samitaOrim, Samite Healer

Canto de Orim

Canto de OrimOrim's Chant

Plegaria de Orim

Plegaria de OrimOrim's Prayer

Toque de Orim

Toque de OrimOrim's Touch

Cho-Manno, Revolucionario

Cho-Manno, RevolucionarioCho-Manno, Revolutionary