Plano
Kamigawa
Un mundo de kami y samuráis que, mil doscientos años después, brilla con luces de neón.
Kamigawa es un mundo con dos caras que se miran como en un espejo. En una, la de hace muchos siglos, hay castillos de madera, samuráis con armadura lacada, monjes en bosques de cedros y espíritus que salen de cada piedra y cada río. En la otra, mil doscientos años después, hay rascacielos de neón, motos que flotan sobre el asfalto, ninjas con implantes y anuncios luminosos que se reflejan en los charcos. Y en las dos, por encima y por debajo de todo, están los kami.
Un mundo de espíritus
Lo que hace único a Kamigawa es que está partido en dos realidades que conviven. Una es el mundo material, el de los mortales, que los propios kamigawanos llaman Utsushiro. La otra es Kakuriyo, el reino de los espíritus. Los kami son sus habitantes: espíritus de todo lo que existe, desde una montaña o una tormenta hasta una tetera vieja o una calle concreta de la ciudad. Algunos son diminutos y caprichosos; otros, los grandes myojin, son casi dioses.
Durante mucho tiempo, mortales y kami vivieron en un equilibrio delicado, con santuarios, ofrendas y respeto mutuo. Cuando ese equilibrio se rompe, Kamigawa tiembla. Su magia está muy ligada a ellos: los magos de la isla escriben kanji para canalizar poder, los monjes rezan a los espíritus del bosque y los guerreros llevan amuletos bendecidos. Todos los colores tienen su sitio aquí, y cada región del plano tiene uno que la define.
En cartas, Kamigawa trajo mecánicas inolvidables: los espíritus y los conjuros arcanos que se empalmaban entre sí, los samuráis con bushido, los ninjas que se cuelan en el combate y, en la época de neón, artefactos-vehículo, criaturas modificadas y sagas que se convierten en criaturas.
Sus lugares
El corazón político del plano es Eiganjo, el gran castillo de los señores de Kamigawa. En la época antigua era la fortaleza del daimio Konda, rodeada de llanuras y guardada por samuráis y por los kitsune, el pueblo zorro. En la época de neón sigue en pie como sede del Imperio, ahora entre arquitectura moderna.
Desde el comienzo de la guerra, los muros del castillo señalan el único lugar en Kamigawa donde no ha entrado ningún kami.
La fortaleza del daimio Konda. Desde aquí empezó la guerra contra los espíritus.
Castillo EiganjoEiganjo Castle
Sobre el agua de un gran lago se alzaba Minamo, la gran escuela de magia de Kamigawa, donde estudiaban hechiceros de todos los pueblos. Por encima, entre las nubes, flotaba Oboro, la ciudad del pueblo lunar. Siglos después, la región se transformó en Otawara, una ciudad suspendida en el cielo y entregada a la investigación.
Sus estudiantes se gradúan y entran en la historia.
La escuela sobre el lago, donde los magos aprendían a escribir el poder.
Minamo, la escuela al borde del aguaMinamo, School at Water's Edge
La heredera de Minamo: una ciudad que flota y piensa en el futuro.
Otawara, ciudad flotanteOtawara, Soaring City
El bosque de Jukai es el reino verde de Kamigawa, hogar de monjes, de serpientes sabias y de un árbol inmenso, Boseiju, tan antiguo que parece sostener el cielo. Más allá se levantan las montañas de Sokenzan, tierra de akki, ogros y bandidos, y en otra punta se extiende el pantano de Takenuma, con su ciudad de Numai y sus jefes del crimen. En la época de neón, buena parte de ese pantano acabó convertida en vertedero, y por encima de todo creció Towashi, la gran metrópolis de luces.
Grey ruins falling into darkness, even with sunlight still shining in the sky.
El árbol más viejo de Jukai, que vio pasar las dos épocas sin moverse.
Boseiju, la que cobija a todosBoseiju, Who Shelters All
Quién vive allí
Kamigawa es un plano lleno de pueblos. Los humanos son los más numerosos: samuráis, monjes, campesinos, cortesanos y, más tarde, ninjas y técnicos. Junto a ellos viven los kitsune, gente zorro fiel al castillo y muy dada a la cortesía; los soratami, el pueblo lunar, magos elegantes y llenos de secretos; los nezumi, hombres rata del pantano, astutos y desconfiados; los akki, goblins de las montañas con caparazón; los orochi, serpientes del bosque, y los ogros, brutos y aficionados a pactar con demonios. Y, por supuesto, los kami, que lo impregnan todo.
En la época de neón aparecieron facciones nuevas. Los Imperiales, fieles al Emperador. Los Futuristas, investigadores que mezclan tecnología y espíritu. Los naturalistas de Jukai, que intentan mantener las viejas tradiciones. Los Reckoners de Sokenzan, moteros y luchadores que no rinden cuentas a nadie, y grupos rebeldes como el Levantamiento Asari, enemigos del trono.
Su historia en el tiempo
La primera gran época del plano acabó en desastre. El daimio Konda, obsesionado con no morir, robó del reino de los espíritus algo que no debía tocar: un fragmento de la esencia de O-Kagachi, el gran kami que lo abarca todo, a quien se ha descrito como su hija. Desde ese día, los kami empezaron a atacar a los mortales sin explicación. Fue la Guerra de los Kami, que duró unos veinte años y llenó Kamigawa de ruinas, monstruos y miedo.
El señor que quiso vivir para siempre y condenó a su mundo a veinte años de guerra.
Konda, Señor de EiganjoKonda, Lord of Eiganjo
Bajo su mandato, la Guerra de los Kami empezó para recuperar Aquello que fue quitado.
La furia del mundo de los espíritus, con todas sus cabezas mirando hacia Eiganjo.
O-Kagachi, kami vengativoO-Kagachi, Vengeful Kami
La guerra la terminaron dos personas muy distintas: la princesa Michiko, hija de Konda, y un ladrón llamado Toshiro Umezawa. Entre los dos liberaron al espíritu robado, que se unió a Michiko, derrotó a O-Kagachi y ocupó su lugar. Así nació Kyodai, la guardiana de Kamigawa. Toshiro, por su parte, fue desterrado a Dominaria, donde fundó el clan Umezawa.
Después vino una larga era de paz y cambio, de la que se sabe poco. Lo que sí se sabe es el resultado: mil doscientos años más tarde, Kamigawa se ha convertido en un mundo de ciudades de neón, donde la tecnología y los kami conviven, a veces en armonía y a veces a la fuerza. Es la época del Kamigawa de neón.
En ese tiempo gobernaba una emperatriz joven con un vínculo especial con Kyodai. Un día desapareció sin dejar rastro. Diez años después, su amigo de la infancia, el ninja Kaito Shizuki, descubrió la verdad: la Emperatriz era una planeswalker, y su chispa había despertado de forma inestable cuando un extranjero con un brazo de metal intentó controlar a su kami guardián con un invento llamado el Chip de Realidad. Aquel extranjero era Tezzeret, y no trabajaba solo: detrás estaba Jin-Gitaxias, uno de los pretores de Nueva Pirexia, que estudiaba cómo se relacionan la chispa de un planeswalker y el mundo de los espíritus.
La soberana que apareció y desapareció entre mundos, siempre en el momento justo.
La emperatriz erranteThe Wandering Emperor
Kaito, la Emperatriz y la planeswalker Tamiyo se enfrentaron a los pirexianos y, al mismo tiempo, a la rebelión que estalló en Eiganjo. Ganaron batallas, pero no la guerra: Tezzeret escapó y se llevó a Tamiyo a Nueva Pirexia, donde Jin-Gitaxias la convirtió en la primera planeswalker compleada. Era un anuncio de lo que venía. Poco después, Pirexia invadió el Multiverso entero en la Marcha de las Máquinas, y Kamigawa fue uno de los mundos atacados. Las calles de neón resistieron como pudieron.
El metal pirexiano llegó también a las ciudades de neón.
Invasión de KamigawaInvasion of KamigawaDesde 0,33 €
Planeswalkers y personajes ligados a Kamigawa
Kamigawa tiene a sus propios caminantes: Kaito Shizuki, ninja y amigo leal, y la Emperatriz, conocida fuera del plano como la Errante. Tamiyo, la sabia de la luna, nació aquí, en el pueblo lunar, y aquí vivió su momento más trágico, y Tezzeret y Jin-Gitaxias dejaron en este mundo la semilla de la invasión. En la época antigua, sus héroes fueron mortales: Michiko, Konda y, sobre todo, Toshiro Umezawa, cuyo linaje daría en Dominaria a Tetsuo Umezawa, el campeón que humilló a Nicol Bolas. Pocas sagas de Magic hilan tan bien dos mundos a través de una sola familia.
Por dónde empezar a leer
Ninguna historia de la web transcurre en Kamigawa, pero dos tocan sus hilos. La guerra contra Pirexia explica lo que vino después de la captura de Tamiyo.
La Marcha de las MáquinasLa invasión pirexiana: de Urza a Elesh NornLo que empezó en un laboratorio de Kamigawa terminó con todo el Multiverso en guerra.Y el dragón al que se enfrentó el heredero de Toshiro tiene su propia historia.
El enemigo de los UmezawaUgin y Nicol Bolas: dos dragones, un mismo huevoMucho antes de Tarkir, Bolas fue emperador en Dominaria, y un Umezawa le plantó cara.Personajes de Kamigawa
Jin-GitaxiasEl pretor azul de Nueva Pirexia, un científico sin piedad que veía a todo ser vivo como un borrador por corregir.
Kaito ShizukiEl ninja de Kamigawa que buscó media vida a su Emperatriz y se coló hasta en Nueva Pirexia.
KayaLa asesina de fantasmas que vino a Ravnica a cumplir un encargo y se quedó con todo un gremio.
TamiyoLa sabia soratami de Kamigawa que guardaba el poder en historias y encerró a Emrakul en la luna.
Toshiro UmezawaLadrón, ronin y mago de kanji que puso fin a la Guerra de los Kami y fundó un clan.







