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Capítulo 3 de 6 · 1 min de lectura

La llamada sin respuesta

La prisión tiembla. Nahiri pide ayuda, y nadie contesta.

Durante siglos, Nahiri cuidó la prisión. Enseñó a otros a mantener los hedrones y los kor llegaron a venerarla como a una profeta.

Un día, unos vampiros de Zendikar construyeron un santuario justo encima de uno de los puntos clave de la red, y la prisión empezó a fallar. Nahiri hizo lo acordado: llamó a Sorin y a Ugin.

Ninguno de los dos vino.

Reparó la prisión ella sola. Y después viajó a Innistrad a pedirle explicaciones a Sorin.

Nahiri, la litomante

Nahiri, la litomante Nahiri, the Lithomancer

Esta historia se cruza conLa Bóveda InfernalLo que pasó cuando Nahiri encontró a Sorin.

Fin del capítulo 3

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En esta historia: Los titanes eldraziUginNahiriSorin Markov