Un día, Nahiri apareció en Innistrad. Furiosa. La prisión de los Eldrazi había estado a punto de romperse, lo había llamado y él no había ido.
Sorin no se disculpó. Le dijo que buscara a Ugin. Nahiri lo amenazó, Avacyn salió a defender a su creador, y Sorin hizo lo que hacía con todo lo que no podía controlar: encerró a Nahiri en la Bóveda Infernal.
Allí pasó mucho, mucho tiempo.
Nahiri, la Adalid Nahiri, the Harbinger
