
Edgar Markov fue un viejo alquimista que no quería morir. Con la ayuda de un demonio y la sangre de un ángel creó el primer vampiro de Innistrad: él mismo.
Su linaje es el más antiguo y orgulloso del plano. Su nieto es Sorin Markov, el planeswalker que acabaría siendo, a la vez, su mayor obra y su mayor decepción.


