La Guardia siguió el rastro del dragón Nicol Bolas hasta Amonkhet, un plano de desiertos, dioses y pruebas mortales. Fue Liliana quien insistió en ir. Allí, casualmente, vivía su tercer acreedor: Razaketh.
El combate estuvo a punto de salir mal. Por un momento pareció que el demonio iba a ganar, y Liliana dejó de contenerse. Usó todo su poder, sin límites y sin piedad, y lo que hizo con Razaketh hizo que sus compañeros la miraran como nunca antes.
Liliana insistió en ir a Amonkhet para enfrentarse a uno de los dos demonios restantes a los que está vinculada.
Razaketh, el Sangreinmunda Razaketh, the Foulblooded
Jace y Gideon empezaron a desconfiar de ella. Y tenían motivos.
Poco después, la Guardia se enfrentó por fin a Bolas. No fue una batalla: fue una lección. El dragón los barrió uno a uno, y le susurró a Liliana lo que ella más quería oír: que podía enseñarle a dominar el Velo. Liliana fue la primera en huir.
"Todo el poder que reuniste para ti, Liliana, te lo puedo arrebatar".
— Nicol Bolas
Derrota de Liliana Liliana's Defeat

