Sus amos no tardaron en darle órdenes. Kothophed la envió a buscar un objeto perdido en las catacumbas de los onakke, una civilización desaparecida hacía eones en el plano de Shandalar: el Velo de Cadenas.
El Velo era hermoso y terrible. Multiplicaba el poder de quien lo llevaba… y se cobraba ese poder en carne, en dolor y en salud. Cada vez que Liliana lo usaba, algo de ella se quedaba en las cadenas.
El Velo de Cadenas The Chain Veil
En su búsqueda se cruzó con Garruk Wildspeaker, un cazador planeswalker que no tuvo la suerte de apartarse a tiempo. Liliana descargó sobre él la maldición del Velo y lo dejó marcado, convertido en algo más oscuro de lo que había sido.
Luego hizo lo que nadie esperaba de un siervo: se volvió contra su amo. Con el Velo puesto, por fin fuerte como para resistir su control, buscó a Kothophed. El demonio le suplicó y le advirtió que matarlo no le daría lo que buscaba.
No le hizo caso. El primer nombre del contrato quedó tachado.
Garruk, maldito por el Velo Garruk, the Veil-Cursed

