Hubo un tiempo en el que los planeswalkers más antiguos eran casi dioses. Cuando el Multiverso cambió, aquel poder se redujo, y Bolas lo perdió como todos los demás. Desde entonces solo tuvo una meta: recuperarlo.
Movió piezas por todas partes. Enfrentó entre sí a los fragmentos del plano de Alara. Manipuló a otros planeswalkers para que liberasen a los Eldrazi, con la esperanza de cosechar su poder. Y en Amonkhet se coronó dios: el Dios-Faraón, que corrompió a los dioses del plano y convirtió a su pueblo en un ejército de no muertos.
Nicol Bolas, Dios Faraón Nicol Bolas, God-Pharaoh
Cuando la Guardia fue a detenerlo allí, Bolas no tuvo ni que esforzarse. Los barrió.
También tenía bajo contrato a una nigromante de Dominaria. Ella aún no lo sabía.
Esta historia se cruza conLiliana Vess: el precio de la eternidadEl contrato de Liliana con cuatro demonios tenía un quinto firmante.
