Es una mano amiga extendida a los oprimidos, el olor agridulce del incienso que arde durante las oraciones y la armonía de las voces que se alzan al unísono. Es la esencia de la fe.
Es una mano amiga extendida a los oprimidos, el olor agridulce del incienso que arde durante las oraciones y la armonía de las voces que se alzan al unísono. Es la esencia de la fe.