Plano
Regatha
Un plano de montañas volcánicas, hogar del monasterio de piromantes de Keral.
Un plano que nunca termina de enfriarse
Regatha es un mundo con la temperatura alta. No en todas partes, pero sí en los sitios que importan. Sus montañas son volcánicas, sus ríos bajan templados desde las cumbres, y hay picos que llevan siglos dormidos sin que nadie se fíe del todo de ellos. Uno de esos volcanes, conocido simplemente como la Montaña Dormida, despertó en tiempos no tan lejanos y recordó a todos quién mandaba en la región.
Pero Regatha no es solo fuego. Al pie de las montañas se extienden bosques enormes, llanuras fértiles y ciudades de piedra clara con tejados rojos. Es un plano de contrastes, y casi toda su historia gira en torno a una misma pregunta: qué hacer con la magia más difícil de controlar, la que arde.
Merodea por las altas tierras de Regatha, dejando tras de sí nieve fundida, tierra abrasada y los cadáveres carbonizados de supuestos saqueadores de templos.
En Regatha, hasta los gatos salen de las brasas con ganas de pelea.
Gato de fuego de RegathaRegathan Firecat
El rojo es, sin duda, el color que define el plano para los jugadores, porque de aquí salen los piromantes de Keral. Pero frente a ellos siempre ha habido otra fuerza, más blanca, más ordenada, convencida de que el fuego sin control es un peligro para todos. Esa tensión entre libertad y orden es la que hace a Regatha tan interesante.
Los lugares de Regatha
El centro de todo es el monte Keralia, la cumbre más alta de la cordillera del mismo nombre. Para los regathanos es una montaña sagrada, y para cualquier piromante, un lugar de peregrinación. En sus laderas el aire huele a azufre, las rocas están calientes al tacto y el viento trae a veces chispas de quién sabe dónde.
La montaña sagrada de los piromantes. Subirla ya es una lección.
Mount Keralia
En lo alto del monte se levanta la fortaleza de Keral, un monasterio de piedra donde los monjes estudian el fuego como otros estudian filosofía. No se trata solo de quemar cosas: allí se aprende a meditar con las llamas, a controlar la respiración, a entender que el fuego es una forma de pensar. Todo lo que enseñan nace de Jaya Ballard, la legendaria piromante de Dominaria, y sus palabras siguen presentes en cada rincón.
El monasterio enseña que el fuego también se aprende a escuchar.
Abad de la Fortaleza KeralAbbot of Keral Keep
Al este del monte se extiende el Gran Bosque Occidental, hogar de elfos, druidas humanos y otras gentes que se gobiernan mediante un consejo entre tribus. Y más allá, en las llanuras, está Zinara, una ciudad de edificios pálidos y calles ordenadas. Allí tiene su sede la Orden de Heliud, en un templo de columnas de mármol. En ese templo arde un fuego muy especial: el Fuego Purificador, una hoguera fría que, según la Orden, limpia a quien entra en ella de todos sus pecados. Quien no logra purificarse, dicen, no vuelve a salir.
Quién vive en Regatha
Los humanos son mayoría, repartidos entre las ciudades de las llanuras, las aldeas del bosque y las comunidades de montaña. En el Gran Bosque viven también elfos y otras criaturas silvestres, y en las tierras volcánicas abundan los elementales de fuego y bestias adaptadas al calor, como ciertos hellions de fauces ardientes que los monjes conocen demasiado bien.
Una bestia hecha para vivir donde la roca se derrite.
Infernal brasafaucesEmbermaw Hellion
Pero lo que define Regatha son sus dos grandes instituciones. Por un lado, los monjes de Keral, que ven la piromancia como una disciplina, casi una forma de vida. Por otro, la Orden de Heliud, una organización poderosa que gobierna Zinara y que considera que la magia del fuego es demasiado peligrosa para dejarla suelta. La relación entre ambos nunca ha sido cómoda, y durante una época fue directamente una guerra fría a punto de calentarse.
"No pondrás un pie aquí. ¡No lo permitiremos!".
Alumnos del monasterio: aprendieron primero a quemar y luego a pensar antes de hacerlo.
Discípulos de la Fortaleza KeralKeral Keep Disciples
Su historia en el tiempo
Del pasado lejano de Regatha se sabe poco. Lo que sí se sabe es que Jaya Ballard pasó por aquí hace siglos y enseñó a quien quiso escucharla. Cuando volvió, mucho tiempo después, se encontró con que sus enseñanzas se habían convertido casi en una religión, con un monasterio en el monte Keralia levantado en su honor. En vez de presentarse, se quedó de incógnito, como una anciana más, para vigilar que nadie torciera lo que había enseñado. Mientras tanto, en las llanuras, nacía y crecía la Orden de Heliud, cuyo fundador procedía de una ciudad situada al otro lado del Gran Mar.
La historia moderna de Regatha empieza con una niña en llamas. Cuando la chispa de Chandra Nalaar se encendió en Kaladesh, en la peor noche de su vida, el fuego la arrastró a este plano. Llegó sola, sin nada, con un poder que no sabía controlar. La acogieron en la fortaleza de Keral, y allí, bajo la tutela del abad del monasterio y de una anciana a la que todos llamaban madre Luti, aprendió por primera vez que su fuego no era una maldición, sino un talento.
La niña que llegó a Keral ardiendo y salió de allí siendo piromante.
Chandra, el fuego de KaladeshChandra, Fire of Kaladesh
Años después, Regatha vivió el episodio más famoso de su historia. La Orden de Heliud quería acabar con la piromancia de Keral, y Chandra, ya convertida en una planeswalker impetuosa, se metió de lleno en el conflicto. En aquellos días se cruzó con Gideon Jura, que por entonces trabajaba para la Orden y fue quien la llevó a Zinara. Allí acabó frente al Fuego Purificador. Chandra entró en las llamas frías y salió de ellas, más fuerte y con una desconfianza hacia cualquier autoridad que ya nunca la abandonaría. Gideon, por su parte, empezó a ver a la Orden con otros ojos.
Más tarde, tras años de viajes, Chandra volvió a Keral buscando respuestas, y, ese camino acabó llevándola a Dominaria y a la gran sorpresa de su vida: la madre Luti era Jaya Ballard. Y en la Marcha de las Máquinas, Regatha tampoco se libró: el aceite pirexiano alcanzó sus montañas y sus discípulos tuvieron que defender el monasterio a fuego vivo. Hoy el plano se recupera de aquella invasión.
Hasta las montañas de Keral sintieron el peso de la Marcha de las Máquinas.
Invasión de RegathaInvasion of RegathaDesde 0,33 €
Planeswalkers y personajes ligados a Regatha
Chandra Nalaar es la gran protagonista de Regatha. Aquí aprendió a ser quien es, aquí tuvo su primer hogar fuera de Kaladesh y aquí se forjó su carácter rebelde. Jaya Ballard, la piromante de Dominaria, es el alma del monasterio: lo inspiró hace siglos y, años después, lo vigiló desde dentro bajo el nombre de madre Luti.
La maestra de los maestros de Keral: sarcástica, sabia y siempre en llamas.
Gideon Jura también tiene aquí un capítulo importante, el de su paso por la Orden de Heliud y su primer choque con Chandra, que con el tiempo se convertiría en una de sus amistades más sólidas. Y por Regatha pasó también Jace Beleren, siguiendo el rastro de Chandra en una época en la que ninguno de los dos se fiaba del otro.
Por dónde empezar a leer
Regatha es, ante todo, un capítulo de la vida de Chandra. La historia de cómo llegó a las montañas de Keral, lo que aprendió allí y cómo salió del Fuego Purificador está contada aquí.
Las montañas de RegathaChandra Nalaar: la llama de KaladeshUna niña huye del fuego de Kaladesh y aterriza en un monasterio donde, por primera vez, nadie le pide que se apague.Y si quieres ver el otro lado de aquel encuentro, el del hombre que la llevó ante la hoguera de la Orden, sigue por aquí.
El escudo y la llamaGideon Jura: el escudo de los demásAntes de ser su mejor amigo, Gideon fue el hombre que persiguió a Chandra por orden de otros.






