Personaje
Niv-Mizzet
El dragón genio que fundó el Consorcio Izzet, murió a manos de Bolas y renació como la ley de Ravnica.
De: Ravnica

Quién es
Niv-Mizzet es un dragón rojo de escamas encendidas, un genio insoportable y, durante más de diez mil años, el cerebro detrás de todas las explosiones de Ravnica. Fundó el Consorcio Izzet, el gremio de los inventores, y lo dirigió como quien dirige un laboratorio propio: con ideas brillantes, plazos imposibles y muy poca paciencia para los ayudantes que no le siguen el ritmo.
Su magia es azul y roja. El azul pone la curiosidad, el cálculo, las ganas de entender cómo funciona cada pieza del mundo; el rojo pone el impulso, el fuego y la costumbre de probar la teoría antes de terminar de escribirla. En las cartas, Niv-Mizzet se alimenta de lo que sabe: cada vez que roba, golpea. Para él, conocer y destruir son casi la misma cosa.
Tan brillante como un diamante tallado y tan cruel como su filo.
Cada carta que roba es una chispa. Y las chispas, con él, nunca caen al suelo sin más.
Niv-Mízzet, la Mente ArdienteNiv-Mizzet, the Firemind
Le llaman la Mente Ígnea. Dicen que es capaz de conectar su pensamiento con el de sus mejores investigadores para que vean, durante un instante, lo que ve él. Los que lo han probado lo describen como asomarse a un incendio que piensa. Es vanidoso, desconfiado y caprichoso, pero también es una de las criaturas más inteligentes del Multiverso, y él es el primero en saberlo.
El dragón que firmó el Pacto
Niv-Mizzet ya era viejo cuando Ravnica todavía tenía campos. Hace unos diez mil años fue uno de los paruns, los fundadores de los diez gremios, y estampó su firma en el Pacto de los Gremios, el contrato mágico que repartió el poder de la ciudad y obligó a todos a convivir. Al Consorcio le tocó el papel de los ingenieros: mantener las calles, las redes de agua, la maquinaria que hace funcionar una ciudad del tamaño de un mundo.
Desde su guarida, una torre llena de forjas, conductos y relámpagos domesticados, el dragón se dedicó a lo que de verdad le interesaba: investigar. Durante siglos, los Izzet han sido el gremio de los experimentos que salen mal por muy poco, y casi todos esos experimentos llevaban, en algún sitio, la marca de su jefe.
La genialidad y la vanidad de Niv-Mízzet reverberan en los salones espejados de Nívix.
Su nido no tiene nada de nido: es un taller del tamaño de una montaña.
Nívix, nido de la Mente ardienteNivix, Aerie of the Firemind
Hubo épocas en que se encerró durante generaciones enteras, tan absorto en sus cálculos que media Ravnica lo daba por perdido. Pero nunca dejó de vigilar. Cuando la ciudad se movía, él tomaba nota.
El acertijo de la ciudad
Tras la ruptura del primer Pacto, Niv-Mizzet descubrió algo que nadie más había visto. Repartidas por la ciudad había señales, símbolos y líneas de maná que formaban un enigma enorme. Lo había dejado allí Azor, el fundador de los Azorius, mucho tiempo atrás. El dragón lo llamó el Laberinto Implícito y se obsesionó con resolverlo, porque intuía que al final había un poder capaz de cambiar las reglas de Ravnica.
No tiene paciencia con las mentes que no le inspiran o que estallan al intentarlo.
La época en que vio el Laberinto antes que nadie y quiso ser también el primero en recorrerlo.
Niv-Mízzet, dracogenioNiv-Mizzet, Dracogenius
Para aquella investigación usó a uno de sus agentes más ambiciosos, el mago de la tormenta Ral Zarek. Pero la carrera se le fue de las manos: todos los gremios terminaron metidos en ella y la ciudad estuvo a punto de estallar. Quien llegó al final no fue el dragón, sino un joven planeswalker con la cabeza llena de secretos, Jace Beleren, que se convirtió en el Pacto Viviente. Niv-Mizzet nunca terminó de perdonárselo.
El Laberinto ImplícitoJace Beleren: la mente que lo recuerda todoCómo un joven telépata se coló en la carrera que había empezado un dragón y acabó convertido en la ley de Ravnica.El plan contra el dragón mayor
Años después, el Firemind vio venir una amenaza más grande que cualquier disputa entre gremios: Nicol Bolas. Mientras Jace estaba lejos, Niv-Mizzet decidió que alguien tenía que ocupar su lugar como Pacto Viviente, y ese alguien sería él. Ral Zarek recorrió la ciudad negociando con los diez líderes para que aceptaran el plan, y a la vez construyó para el dragón un gran faro capaz de llamar a otros planeswalkers.
El fundador vuelve a la primera línea. Esta vez, el problema es otro dragón.
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El plan se rompió en el último momento, cuando uno de los gremios se echó atrás, y el faro acabó sirviendo justo a lo contrario de lo que pretendía: atraer planeswalkers a la trampa de Bolas. Así empezó la Guerra de la Chispa. Niv-Mizzet salió a enfrentarse al viejo dragón casi al comienzo, y aquel duelo fue tan breve como terrible. Bolas lo destruyó delante de toda la ciudad.
La Guerra de la ChispaUgin y Nicol Bolas: dos dragones, un mismo huevoEl dragón que destruyó a Niv-Mizzet tenía siglos de ambición detrás. Aquí se cuenta de dónde venía.Pero la historia no acabó ahí. En plena guerra, representantes de los diez gremios, con la ayuda de Nissa Revane, celebraron un ritual para traerlo de vuelta. Funcionó: Niv-Mizzet renació convertido en el nuevo Pacto Viviente, cargado con la magia de todos los gremios a la vez, y entró en combate antes incluso de terminar de comprender lo que le había pasado.
Para resucitarlo hizo falta algo que en Ravnica parecía imposible: que los diez gremios se pusieran de acuerdo.
Niv-Mízzet renacidoNiv-Mizzet Reborn
Aliados, rivales y discípulos
La relación más larga de Niv-Mizzet es con Ral Zarek: jefe y empleado, mentor y alumno, a veces casi padre e hijo, aunque ninguno de los dos lo reconocería. Ral lo sirvió durante años, aguantó sus desplantes y acabó heredando el mando del Consorcio cuando el dragón tuvo que dejarlo para ocuparse de toda Ravnica.
El empleado que más rayos recibió del jefe. Y el que acabó ocupando su silla.
Ral, virrey ízzetRal, Izzet Viceroy
Con Jace Beleren tuvo siempre una rivalidad incómoda: el chico que le ganó el Laberinto y luego le dejó el puesto. Con Nicol Bolas, una enemistad de dragón a dragón, de las que se miden en siglos. Y con los demás líderes de gremio, como Aurelia, Lazav, Trostani o Teysa Karlov, una convivencia tensa: ahora él es la ley que tiene que arbitrar sus peleas, y no todos aceptan de buena gana que un dragón con tan mal genio sea el juez.
Dónde está ahora
Como Pacto Viviente, Niv-Mizzet es hoy la autoridad suprema de Ravnica. Defendió la ciudad durante la invasión pirexiana y, en la reconstrucción, sigue convocando a los líderes de los gremios a su cámara aunque las obras no hayan terminado. Ya no dirige el Consorcio: ese trabajo es de Ral. Pero sigue investigando, sigue opinando de todo y sigue impulsando proyectos ambiciosos, como el de vigilar y ordenar los nuevos portales que han aparecido entre planos tras la guerra contra Pirexia.
El genio convertido en ley. Lo que no ha cambiado es el carácter.
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Diez mil años después de firmar el Pacto, el dragón se ha convertido en él. Para alguien que siempre quiso tener la última palabra, no es mal destino.
Sus relaciones
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AliadoRal ZarekLo cuenta: Ravnica: la ciudad de los diez gremios
EnemigoNicol BolasLo cuenta: Ravnica: la ciudad de los diez gremios
Sus historias
Sus cartas

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